Esta semana en clase solo éramos dos alumnos, la mala época de la gripe, así que después de la teoría estuvimos un rato hablando de nuestros proyectos literarios, lo cual fue muy enriquecedor. A continuación hicimos un ejercicio en el que a partir de una tarjeta tuvimos que escribir un texto. Aquí lo que me salió a mí, al final os dejo los datos de la tarjeta.
La biblioteca
Katy se acercó con disimulo a la puerta de servicio de la biblioteca municipal. Era su puerta de acceso habitural, pero tenía que recurrir a un acercamiento furtivo. El campanario de la torre había tocado doce campanadas, por suerte, la noche nublada ayudaba a ser menos visible una vez lejos de las viejas farolas.
Abrió con su llave y tecleó 7345 en el panel de la alarma. Cerró muy despacio. Necesitaba ver si de verdad los rumores eran ciertos y para ello no podían descubrirla. Se quitó los zapatos y avanzó sigilosa como una gata acechando a su presa.
Llegó a la sala principal y sus ojos se abrieron de golpe, seguro que parecía un personaje de los dibujos esos chinos que veían sus hijos. De las estanterías se habían caído los libros más antiguos, todos primeras ediciones, y permanecían en el suelo abiertos con las páginas en blanco.
El bullicio era abrumador, una mujer de piel verde vestida de ruja tomaba el te con un conejo mientras un gato sonriente de vivos colores jugaba a las cartas con siete enanitos. En otro lado tres cerditos fumaban unos puros con una mujer cubierta con una capucha roja.
No podía creerlo.
—Muchacha, no deberías estar aquí —dijo un lobo vetido con un gorro de cama y un camisón, antes de abrir la boca y devorarla.

