[W40k] Sector Vedasto 2.0

Hace unos cuantos años, allá por los inicios de la ya lejana quinta edición de warhammer 40.000, mi buen amigo Luis, Álvaro y yo (al principio también se iban a unir una o dos personas más) jugamos una pequeña campaña en árbol para invadir el planeta Rhelus del sistema de mismo nombre que formaba parte del Sector Vedasto.

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Entradilla para las series de Warhammer 40.000 ¿y Age of Sigmar?

Ya tenemos la marca identificativa que veremos antes de que comiencen los productos tipo series o películas de productos de games workshops al má puro estilo de la cortinilla que vemos antes de cualquier película de Marvel. Leer más “Entradilla para las series de Warhammer 40.000 ¿y Age of Sigmar?”

Rescatado

Aprovechando que me hice con un ejército enorme de eldars oscuros en una liquidación al 50% y que sale ahora su nuevo códex he empezado a preparar esas miniaturas para meterme de lleno en octava que aunque me gusta lo poquito que la he catado no me había puesto a jugarla más allá de pequeñas escaramuzas y de hecho no descarto montar el ejército, jugar un par de partidas y cuando salga Kill Team olvidarme del warhammer 40.000 normal 😛

Rescatado

El hermano Darael se despertó sintiéndose completamente débil aunque sin sentir dolor de ninguna clase y era incapaz de moverse pues unos fuertes grilletes le mantenían encadenado a la, por otro lado, cómoda cama donde se encontraba.

Miró a su alrededor y vio que estaba en una habitación con muebles artesanales de formas suaves y colores hermosos. Claramente no era arquitectura imperial y apestaba a xenos. Por lo que conocía de los enemigos alienígenas del imperio podrían ser aeldaris sus captores.

Darael se esforzó en recordar cómo podría haber acabado allí, los informes de las sondas del mechanicum indicaban que el planeta era fértil pero no había ninguna especie inteligente en él pues no encontraron ni ciudades ni nada parecido a asentamientos.

El Adeptus Mechanicum solicitó la asistencia de los astartes de los Ángeles de la Guerra, a los que pertenecía Darael, que estaban reparando su pequeña flota en el mundo Forja de Artherius tras la defensa de ese sector de manos de un ataque orko.

Dado que el Mechanicum les hizo varias mejoras a su crucero y que la campaña prometía ser corta puesto que lo más que se esperaba es que algún contingente rezagado de orkos pudiera aparecer por el cercano e inexplorado sector, los Ángeles de la Guerra decidieron acompañarles.

Aunque el capitán de la compañía le advirtió al mechanicum que no podrían quedarse mucho tiempo como protección puesto que tenían otros deberes que cumplir en la zona, Darael no sabía a qué se refería aunque sí sabía que estaban por estos sectores buscando algo. El Señor de la Forja dijo que no había problema que para cuando llegaran al planeta y estuviera establecida la primera base, ya se les habrían unido allí los soldados de la Guardia Imperial que se quedarían como guarnición permanente.

Tras un par de semanas de viaje, durante el descenso al planeta en las cañoneras thunderhawk de las escuadras del capítulo junto a las naves de transporte del mechanicum comenzó el caos. Las transmisiones eran confusas y sólo se hablaba de objetivos aéreos imposibles de seguir con la vista que golpeaban los transportes.

La nave que transportaba a Darael y a sus hermanos sufrió varios impactos y hubo un momento en que Darael perdió el conocimiento cuando los trozos de thunderhawk que habían sido destruidos por algún proyectil le impactaron causándole unas cuantas heridas graves.

Rememorando aquel momento se encontraba cuando oyó que se abría con apenas un susurro la puerta de la habitación. Levantó la cabeza todo lo que le permitió la argolla que también le sujetaba el cuello y apreció que entraba una figura femenina que que contoneaba sus caderas de forma que cualquier humano normal habría encontrado tremendamente sensual más aún porque la túnica tremendamente ceñida, probablemente de una o dos tallas más pequeñas, insinuaba que no llevaba nada más debajo pues se marcaba perfectamente su delgado y fibroso cuerpo.

— Hace siglos que no hablo tu idioma — dijo con un marcado acento alienígena — pero creo que lo recuerdo casi todo.

Se acercó a él y aunque seguía notando el cuerpo adormilado pudo sentir como le palpaba algunas zonas del torso.

— Parece que te has recuperado perfectamente — comentó mientras le cogía de la barbilla y le miraba fijamente a los ojos — solo hubo que estabilizarte y tu formidable organismo hizo el resto, los mon-keigh astartes nunca dejarías de sorprenderme.

— ¿Fuisteis vosotros los que nos atacastéis? – preguntó con dificultad Darael pues tenía la lengua un poco pastosa.

— En efecto — respondió ella con toda la naturalidad del mundo — Este es un mundo virgen aeldari habitados por lo que nosotros llamamos exoditas.

— El mechanicum no detectó ciudades ni ningún tipo de tecnología en el planeta — replicó Darael.

— Claro que no, los exoditas son miembros de los aeldari que no tienen tecnología ni grandes ciudades — se podía notar melancolía en su voz al decir esas palabras y las que siguieron — ellos son puros y viven en armonía con la naturaleza.

— Y por eso fue vuestro ataque — comenzó a decir Darael.

— Pues claro — dijo ella subiendo el tono de voz — vosotros destruís todo lo que no es humano y eso hizo que me tocara venir a este mundo.

— ¿Y entonces por qué me habéis salvado? — preguntó Darael.

— Pues porque tú, tus otros 3 hermanos y los pocos mon-keigh mecánicos que habéis sobrevivido sois mi botín de guerra — respondió ella.

— Pensaba que los aeldaris no hacíais prisioneros — dijo Darael — de los ataques que he leído es que atacais y erradicáis completamente al enemigo sin estar quietos nunca.

— Muy propio de los mon-keigh pensar que somos todos iguales — replicó ella — aunque imagino que el hecho de que esté usando esta túnica tan bonita te habrá condundido.

Darael no entendía a que se refería.

— Los protectores de estos exoditas no somos aledari de los mundos astronaves — dijo ella riéndose — Soy Aleria de la Hoja Púrpura, culto aliado de la Cábala de las Dos Caras.

La expresión de Darael cambió drásticamente, se había sentido engañado por el hecho de estar en una cómoda cama y curado aunque inmovilizado. Eran…

— Si, somo drukharis y vas a tener el placer de divertirme, espero que por mucho tiempo, en las arenas de Commoragh.

La sexta edición de warhammer 40.000 ya está en prepedido

Como se sabía desde antes de que Games Workshop empezara a poner sus vídeos de avisos del día 23 hoy ha sido el día para poder prepedir warhammer 40.000

No puedo hablar de la edición porque no he pillado la white dwarf de este mes (ni lo haré) así que hasta que no me llegue el manual no podré hacer una serie de artículos explicando las diferencias entre ediciones y mi opinión sobre la edición. Por si acaso, no esconderé mucho mi libro de quinta todavía, jeje

Han sacado cuatro ediciones:

– Selección definitiva por 230 euros. Está limitado tiene una mochila, una bolsa de cuero para el manual, las plantillas de área de efecto y las cartas de poderes psíquicos.

– Una edición de coleccionista (en inglés): 105 euros. Es un manual de mejor calidad y con una cajita.

– Edición del jugador: 99 euros. Esta edición contiene unos dados y marcadores de objetivos y una cartera para llevar el manual.

– Manual: 60 euros. Este es el manual en solitario.

En todos los casos el manual es a color completamente y en tapa dura. 

Luego también han sacado a parte unas plantillas de área de efecto (por 15,50) y las cartas de poderes psíquicos genéricos (10,50)

Yo he hecho el prepedido del manual normal y de las cartas de poderes psíquicos. Sinceramente las otras ediciones aunque se ven muy bonitas (estuve tentado de la edición del jugador) pero me parece gastarme mucha pasta que ahora mismo no tengo para gastar en juegos…

Todas las novedades se ponen a la venta el día 30 de junio. Calculo que me llegará el pedido a mitad de julio

Además, teniendo en cuenta que por agosto (o como mucho septiembre) saldrá casi seguro la caja básica y el códex de los marines del caos pues prefiero reunir fondos para ese material.

Sobre la caja de inicio ahora empieza a sonar fuerte que traerán ángeles oscuros y que quizás no vengan marines espaciales del caos, sinceramente me da igual… Los Ángeles Oscuros hace tiempo que están en mi punto de mirar para unirse a mis chicos del caos con unas pocas transformaciones y añadidos de mi caja de restos así que como me interesa mucho el manual pequeño que trae para no tener que llevarme el tocho manual a las batallas pues me la compraré con toda seguridad.

Obviamente el códex del caos me interesa porque es mi ejército 😛

Campaña de Rhelus: Emboscada (Imperio 04)

El príncipe demonio Szerelem dio una última batida de alas mientras posaba su hinchado cuerpo en el suelo. A su lado caía la vendetta imperial a la que le acababa de arrancar una de sus alas. Su cuerpo lleno de pústulas y úlceras ya estaba terminando de sanar las heridas que los cañones láser del escuadrón imperial le habían causado.

El puñetero escuadrón había causado muchísimo daño destruyendo un pedrator y dañando el sarcófago de uno de los dreadnoughts, sin embargo, viendo el panorama de cuerpos de marines por los suelos probablemente pronto podría haber un nuevo ocupante para ese dreadnoughts.

Szerelem se giró hacia el titán Warhound que había llegado solo unos minutos antes, aplastar esa máquina prometía ser un combate interesante pues semejante abominación de metal había sido capaz de aplastar a la triada de Sargan, los arrasadores que acompañaban a los renegados Fuego de la transformación desde poco después de la rebelión en Australon.

El príncipe demonio de Nurgle se elevó en el aire para ir al encuentro del titán cuando vio como los marines que quedaban en pie, dos siendo miembros de sus propios portadores de plaga y una escuadra entera de los renegados de Tzeentch, destrozaban a base de fuego de fusión a la enorme máquina. La explosión hizo caer al suelo a los marines y estuvo a punto de volcar a los Rhinos que seguían en pie. Szerelem tuvo algunos problemas para mantener el vuelo pero aterrizó sin mayor problema al lado de los exterminadores caídos bajo el fuego concentrado de los Leman Russ.

Szerelem admiraba la temeridad de Odsou, el magister de los miembros del capítulo Fuego de la Transformación presentes en el planeta. La emboscada con el Land Raider y los Rhinos había sido perfecta y les había permitido dañar a varios tanques enemigos antes de que causaran estragos sobre las filas del caos. Eso les permitió barrer a su enemigo con cierta facilidad antes de que llegara el titán y las aeronaves de apoyo imperial que sin duda eran los que más daño habían causado. Si desde el principio hubieran estado en la batalla el príncipe no tenía la menor duda de que la balanza podría haberse inclinado fácilmente sobre el bando imperial.

Cuando se fijó en los restos de los exterminadores pudo ver como Odsou aún estaba vivo aunque había perdido un brazo… Seguro que el Primus podría hacer que alguna bendición de Tzeentch lo reemplazara.

Los Legatus que formaban parte de la escolta de Odsou no habían tenido tanta suerte aunque uno aún vivía a duras penas, sin dudas Odsou estaría de acuerdo con él en mandar a semejante guerrero a sustituir al difunto marine del dreadnougth conocido simplemente como el Trastornado.

Los motoristas del Legatus Ondrus habían sido derribados de sus motos que estaban más o menos intactas así que se le ocurrió una idea.

– ¡Sifilus! – gritó al oficial de los guardianes de la muerte que era su asistente – Coge a los supervivientes de tus hombres y requisad esas motos. Quiero que os unáis a apoyar a nuestro hechicero en el asalto a las posiciones Tau, creo que les vendrá bien vuestro apoyo.

– Si, señor – dijo Sifilus – ¡Será divertido cargar al combate con esas motocicletas!

Sifilus y sus marines de plaga se dirigieron a poner a punto sus motos.

– Tú – le dijo a uno de los marines supervivientes del grupo de Odsou – Ayuda a tu magister que no se nos vaya a desangrar.

El marine corrió hacia Odsou dando un rodeo para no acercarse al abotargado cuerpo del príncipe demoníaco, eso hizo sonreír al demonio pues le encantaba el temor de los otros a infectarse.

Andio y sus marines conocidos como pústulas del pecado supervivientes se acercaron a su príncipe. Algunos estaban destrozados por el fuego de los tanques y el titán pero sus cuerpos ya estaban empezando a sanarse.

De pronto se escuchó un enorme estruendo proveniente de la chatarra que era ahora el titán. Todos los supervivientes del caos apuntaron sus bolters y rifles de fusión hacia las ruinas y vieron sorprendidos como la chatarra comenzaba a coger la forma de tres figuras que les eran tremendamente familiares. En apenas unos minutos Rubin, Tanus y Sanoe, la terrible triada de Sargan estaba de nuevo entre ellos.

Szerelem soltó una enorme carcajada y se acercó a la triada.

– Me alegra veros de vuelta – dijo – Os necesitaremos para poner en marcha de nuevo a todos nuestros tanques, meter a un legatus en el Trastornado y sobre todo para asediar la maldita ciudad.

Los tres hermanos asintieron pero como siembre solo Rubin habló.

– Así se hará, príncipe Szerelem

El príncipe y sus hombres caminaron hacia la cima de la colina por detrás del titán caído. Podían visualizar la ciudad que era necesario tomar para poder vencer en ese maldito planeta.

La victoria se había puesto cuesta arriba por el fracaso del ritual de los Portadores de la Palabra ya que el hechicero de Tzeentch que el Primus había enviado no había podido infiltrarse en la ciudad… pero no importaba Szerelem no falló nunca a su Primarca durante la herejía y no lo haría ahora.

Cuando las Sombras Atacan (Campaña de Rhelus Tau 04)

Relato escrito por Sagraldar para crónicas de Vedasto como parte de la campaña de Rhelus

Aún a plena luz del día era difícil verlos, apostados tras aquellos grandes contenedores de metal oxidado. Ningún shas’vre (sargento) los había acompañado, demasiado valioso como parecer en aquel suicidio, pues esa misión lo era. Cinco sombras que se habían logrado infiltrar en aquel campamento, donde un poderoso Oráculo servía de apoyo estratégico al Fuego de la Transformación. Un hechicero menor, un psíquico renegado, pero que podía cambiar el devenir de la batalla con sus predicciones. Lo realmente extraño era que el Oráculo no los hubiera presentido ni vaticinado su llegada, pero los tau no entiendían de la Disformidad y los poderes que acarrea sobre los mortales como para saberlo o planteárselo.
Esta vez sí traían el equipo adecuado, y la senda elegida había sido Kauyon (Cazador Paciente), así que esperaban pacientemente cerca del campamento a que sus enemigos cometieran el más mínimo error para abalanzarse sobre ellos. Dada su inferioridad numérica, la elección parecía la acertada. Un ataque suicida contra el núcleo de sus enemigos habría sido la muerte de fallar el único intento de que disponían. De pronto se escucharon pasos metálicos provenientes de las cercanías de una trinchera del campamento. Un grupo de marines del caos se aproximaba, quizá una escuadra de vigilancia rutinaria. El grupo preparó sus armas y encendió sus retrorreactores. Para cuando el enemigo los escuchó caer del cielo ya estaban en el suelo, presa de las andanadas de los cañones de inducción y del bláster de fusión, para volver a desaparecer como hubieron aparecido. El eco sordo del combate resonó en la zona un rato, antes de apagarse con un murmullo de muerte. Pasó el tiempo sin noticias, y ni una sola figura volvía a aparecer del campamento del Caos.

Esta vez, con algo más de sigilo del que suelen llevar, varios marines espaciales volvieron por donde sus compañeros habían muerto. Que gran fallo, no habían ocultado los cuerpos. La patrulla se detuvo e inspeccionó los cadáveres de sus compañeros. Rápidamente se pusieron en guardia y alzaron sus bólter, pero no dieron la voz de alarma. De nuevo los tau accionaron los retrorreactores de las armaduras sombra y cayeron por sorpresa sobre sus enemigos. Ahora sí, la escuadra de marines alertó al resto según les caía toda una lluvia de fuego de plasma y fusión, pero sólo murió un enemigo. La voz de alarma podría ser su perdición, habían sido lentos. Los marines respondieron con fuego de bólter, avanzando a toda velocidad contra los infiltradores, que se ponían a cubierto como podían bajo la intensa lluvia de proyectiles. Dos tau, incluyendo el que lideraba, cayeron en la huida mientras el resto lograba refugiarse tras el gran contenedor de metal. Los marines del caos avanzaban en su busca, ya no tenían alternativa. Los infiltradores volvieron a salir al encuentro de sus enemigos y dispararon todo su arsenal contra ellos. Otro marine cayó, pero el tercero se afanaba en acabar con los atacantes, no retrocedió, así que los tau volvieron a retirarse tras el parapeto que era el contenedor de metal. Mientras, más marines habían estado llegando al lugar, incluido el Oráculo con su escolta.
El último marine de la primera oleada cayó sin vida bajo el plasma tau y éstos, conscientes de que todo estaba perdido, salieron al encuentro de los nuevos defensores. Descargaron toda su furia contra ellos, matando a sendos de sus atacantes y volviendo a refugiarse tras el contenedor. Miríadas de proyectiles de bólter rebotaron contra sus armaduras y el metal oxidado del contenedor, pero era cuestión de tiempo que acabasen con ellos, así que siguieron saliendo una y otra vez para matar más marines lo suficientemente insensatos como para abandonar la cobertura. Pero la suerte no favorecía a los tau. Demasiados eran los enemigos y muy pocos ellos. Los bólter consiguieron derribar dos más de los intrépidos infiltradores, todo estaba perdido. El último del grupo se lanzó con el retrorreactor hacia adelante, disparando sobre el Oráculo a plena potencia de fuego con su cañón de inducción, y sobrecargando los sistemas de su armadura mimética. Logró derribar a un escolta que se interpuso entre el fuego del tau y su protegido, pero cayó presa de los disparos del enemigo. Habían fracasado, habían muerto, y el Oráculo mantenía su sonrisa demente mirando al vacío inescrutable de su locura. Incierto era el futuro Tau en Rhelus a partir de ahora.