La última carrera – Reto de escritura 5 #52RetosLiterup

Atalanta conocía su destino desde el mismo momento en que fue derrotada por el que mañana sería su marido, sin embargo, antes de que rompiera su juramento a Artemisa haría una última carrera en su honor.

Iba ataviada con la ropa de cuero que siempre había usado para cazar aunque Hipónemes insistía en que vistiera ropas de mujer este último disfrute no se lo quitaría nadie.

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El paso – Reto de escritura 4 #52RetosLiterup

Qinmaer miraba al elfo que estaba en la camilla inconsciente con una respiración tranquila. Debía medir lo mismo que él aunque con muchos menos años sobre sus delgadas espaldas y conservaba sus dos puntiagudas orejas.

Qinmaer apretó las ataduras de cuero que debían mantener a su congénere atado a la camilla mientras suspiraba despacio al observar que su prisionero tenía el pelo rapado de los guerreros profesionales mientras que él llevaba una larga melena plateada hasta el final de la espalda.

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Rutina – Reto de escritura 3 #52RetosLiterup

La mujer caminaba por un enorme prado verde que parecía extenderse hasta el infinito en todas direcciones destacando únicamente una estructura lejana en la única elevación que se veía a varios kilómetros de distancia.

Un nuevo día, un nuevo desafío pero siempre el mismo objetivo llegar a la casa que apenas podía distinguir.

Comenzó a correr en dirección a la casa tratando de entrever que amenaza le esperaba… por lo que no le pilló de sorpresa que el suelo comenzara a temblar y separarse dejando grietas sin fondo entre los trozos de tierra firme.

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La leyenda de las 3 Reinas Magas – Reto de escritura 2 #52RetosLiterup

Este es el segundo reto de escritura de 2021 del portal de Literup: Escribe un relato protagonizado por tres reinas magas. No hay límite para apuntarse así que si os interesa no dejéis de hacerlo.

Ven hijo mío, camina a mi lado, es hora de que conozcas mi Sanctasanctórum privado, el lugar más importante y protegido de mi Imperio, donde solo yo y mis personas de mayor confianza pueden entrar.

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[Campañas abandondas] Los hijos de Silvania – La Mansión del hechicero

El otro relato que tengo de Los hijos de Silvania que os presenté el otro día. En este caso su primera aventura.


Nikolay entró al mausoleo de Svetlana mientras los últimos instantes del día se esfumaban en el horizonte y se encontró a la vampiresa vestida con ropa de caza.

– ¿Vas a salir a por algo de comida, Sveta? – preguntó el hechicero con su típica sonrisa que tanto gusta a la vampiresa.

Ella le sonrió con tristeza a pesar de que le encantaba oírle pronunciar así su nombre corto.

– No me queda otro remedio – respondió atándose el cinto de la espada por encima de sus caderas y añadió – Además, empiezo a disfrutar la cacería y el posterior festín.

– ¿Y qué me dirías si te propongo hacer de tu cacería algo que nos haga ganar una recompensa adicional?

– Te escucho – le dijo ella dulcemente plantándose a su lado con su sobrehumana velocidad y acariciándole la mejilla mientras se relamía los labios.

Nikolay tragó un poco de saliva y respondió algo tenso.

– He descubierto una antigua casa que perteneció a un hechicero de la ciudad – comenzó a calmarse en cuanto recordó el premio que podía encontrar allí – Tal vez encontremos algún artefacto interesante con el que ser más poderosos en esta oscura ciudad.

Svetlana asintió y le agarró de la mano para sacarle del mausoleo. En la puerta como siempre estaba haciendo guardia uno de los dos despojos.

– Hansen, que todos se preparen – ordenó la vampiresa – Hoy no seré la única que salga de cacería.

– Creo que Sergey está con un experimento – dijo tímidamente el deforme hombrecillo.

 Si pone alguna objeción a venir dile que mejor será que no tenga que bajar a buscarle.

Hansen asintió y se fue corriendo.

– Si le dice eso a Sergey probablemente te quedes sin uno de tus lacayos – dijo Nikolay.

– Ese engreído de Sergey sabe que no debe hacerle nada a ninguno de vosotros o mi ira caerá sobre él.

En unos minutos Svetlana encabezaba a su banda en el camino hacía su primera misión de combate en Mordheim.

***

 La banda de Svetlana salió por una estrella calle que desembocaba en la pequeña plaza donde se ubicaba la casa que había pertenecido a un hechicero anónimo de Mordheim.

La casa estaba destrozada pero aún quedaban restos que indicaban que había sido de alguien importante como las columnas que dirigían a su puerta principal.

El muro de atrás estaba medio derruido y se podían ver a través de los huecos que un día tuvieron ventanas.

Anton, Nikolay y Hansen se habían adelantado un poco al resto del grupo para explorar como estaba la situación porque habían visto rastros de que al menos otra banda se dirigía a la zona. Lo que vieron les demostró que se equivocaban.

– No sabía que los hombres bestias habían llegado a Mordheim – dijo Anton.

– Había oído rumores de que algunos incursores hombres bestia habían salido de los bosques que rodean la ciudad – comentó Nikolay – pero no los había visto hasta ahora.

Hansen levantó su pequeño brazo y tocó al hechicero pues de Anton no se fiaba.

– Mirad allí – dijo señalando dentro de la casa.

Nikolay y Anton se quedaron con la boca abierta.

– ¿Eso que hay dentro de la casa es un caballo? – preguntó Anton.

– Creo que podemos suponer que los hombres bestia están atacando a un grupo de bretonianos.
Svetlana llegó a su lado con el resto del grupo un poco por detrás.

– ¿Encontraremos problemas? – preguntó la vampiresa.

– Es probable que los hombres bestia nos den ciertos problemas – dijo Anton – Cuando servía como ayudante de un barbero en los ejército imperiales vi las heridas que son capaces de causar con sus manos desnudas y, además, tienen una resistencia excepcional.

– ¿Y los caballeros?

– No creo que nos den demasiados problemas, parece que los hombres bestia ya están dando cuenta de ellos – respondió Nikolay – La ciudad de los condenados no es un lugar donde los caballos sirvan en exceso y creo que solo hay un caballero.

– Pues entonces acabemos con ellos – dijo Svetlana y se giró hacia Sergey – Que los zombies rodeen la casa por la derecha, Sergey, luego tú y Anton podéis cubrirnos… Yuri, tú y roedor id por delante nuestra.

Hansen y Harold se situaron uno con el arco y el otro al lado de Svetlana. Mientras que Nikolay se situaba por delante de Sergey y Anton.

La batalla una vez los no muertos entraron en ella se precipitó hacia un rápido final.

Mientras los bretonianos salían de la mansión del hechicero que ya no podían mantener, los hombres bestia se dividían erróneamente en tres grupos que se trababan contra los humanos, los zombies y los necrófagos que Svetalana había mandado por delante.

Una vez todos estaban trabados Svetalana se abrió camino destrozando a todas las bestias que se cruzaban con ella y con sus necrófagos.

Nikolay observó que en combate todo lo que quedaba de su adorada niña desaparecía. Pudo ver como arrancaba un ojo del que era el líder de los hombres bestia que ante semejante demostración de fuerza comenzaron a retirarse.

Cuando se dispusieron a buscar no quedaba ni rastro de los bretonianos contra los que Svetlana y su banda no habían podido ni siquiera entrar en combate.

Sergey se dirigió a reanimar a los destrozados zombies que eran ahora más masas de carne informe que cadáveres reanimados.

***

Nikolay estaba terminando de registrar la mansión del hechicero ayudado por Hansen y Harold cuando de pronto se dio cuenta que tenía a Sergey a su lado.

– ¿Has encontrado algo útil? – dijo el nigromante.

– He encontrado algunas dosis alquímicas que creo podría potenciar a nuestro necrófagos… aunque la verdad no prometo que les pueda pasar como efecto secundario.

– Eso no importa, ellos solo son un poco más útiles que los zombies – dijo Sergey – Digo algo que podamos usar los magos como tú y yo.

– Me temo que no – replicó el hechicero lanzándole un grimorio quemado a Sergey – Lo que no destruyó el impacto del cometa sobre Mordheim ha sido destruido por los bretonianos mientras estuvieron aquí.

– ¡Malditos sean ellos y su furcia del lago! – exclamó Sergey mientras salía de la sala furioso.

Nikolay movió la cabeza negando por el comportamiento del nigromante.

– Los dioses siempre deben ser respetados – murmuró el hechicero.

– Curiosas palabras – dijo Svetlana sentada en uno de los pocos muebles que quedaban de pie en toda la mansión – Siempre pensé que eras un hereje por las cosas que compartías conmigo en secreto cuando servías a mis padres.

– Querida Sveta, no creo que seguir una religión sea de gente inteligente – replicó el hechicero – pero sí que me consta que los dioses están ahí fuera pues lo que he visto en mi vida me lo ha dejado más que claro.

La vampiresa simplemente sonrió mientras cruzaba las piernas y habló.

– Según he oído no habéis encontrado nada útil, ¿no?

– Me temo que no – respondió el nigromante decepcionado.

– Por suerte yo si – dijo la vampiresa – un ciudadano de Mordheim se nos ha unido al encontrarle Harold merodeando… El pobre es bastante deforme así que encajará bien con Hansen y Harold.

– Me alegro que hayamos sacado algo útil de todo esto – dijo Nikolay acercándose a Sveta y besándole en al frente – Será mejor que nos larguemos antes de que se nos acerque alguna otra banda que merodee por la zona.

– ¿Tienes miedo de algo, amigo mío?

– He oído que una nueva banda de Cazadores de brujas anda por la ciudad, Guardianes del Cometa les llaman.

– Fanáticos sigmaritas – escupió la joven – Si se meten donde no deben los aplastaremos.

Nikolay asintió aunque en el fondo se daba cuenta de que la confianza que tenía Svetlana en si misma les podía costar muy caro.

[Campañas abandonadas] Los Hijos de Silvania – relato del reclutamiento

También traigo hoy un relato de campañas antiguas, pero en este caso es campaña de un wargames, Mordheim.

En este caso jugamos 2 partidas de campaña y nunca más se quedó… creo que con Mordheim es el juego que más campañas he empezado y no jugado más de un par de partidas.


Svetlana observaba sentada en mitad del cementerio que coronaba una de las colinas de Mordheim, la enorme ciudad en ruinas que ahora era conocida en todo el Impeiro como La Ciudad de los Condenados.

Svetlana podía pasar por una bella mujer de la nobleza que estaba visitando a algún familiar en un cementerio pero nadie podría confundirla con una joven una vez le dedicaba una segunda mirada: Svetlana llevaba un vestido que otrora debía haber sido hermoso y elegante, su largo cabello negro caía flácido y sin vida sobre sus pálidos hombros desnudos pero era viendo los colmillos sobre los que pasaba su rosada lengua y sus ojos llenos de odio lo que demostraba que era una criatura sobrenatural, una criatura de la noche.

A ella siempre le había gustado la soledad, pero más aún desde que uno de los vampiros vasallos de Manfred Von Carstein le había convertido en esa horrible criatura… el conde Cugard Von Carstein maldito fuera su nombre.

Desde que conoció al conde cuando todavía vivía en la mansión de su familia había recelado de él pero su familia estaba en decadencia y había perdido la mayor parte de sus tierras cuando el conde Elector reasignó tierras a los nobles que más leales le eran y que un noble que era obviamente rico cortejara a su hija era una oportunidad que sus padres no podían dejar pasar.

Pero al final sus padres no aceptaron a Cugard tras investigar que no tenía tierras donde decía tenerlas y este se marchó lleno de ira y jurando venganza… ni 3 días tardó en cumplir sus amenazas.

Un pequeño destacamento de no muertos arrasó el castillo reforzado por los pocos habitantes del pueblo cercano que mantenía la desaconsejable costumbre de enterrar a sus muertos estando tan relativamente cerca de Silvania.

Svetlana fue hecha prisionera y en poco tiempo convertida en una vampiresa al servicio de Cugard y la familia Von Carstein, los terribles vampiros que supuestamente gobernaban Silvania pero que hasta el día del ataque ella había pensado que era una leyenda.

Cugard pronto se aburrió de Svetlana y la mala educación y odio que esta tenía hacia él por lo que al final la envió a conseguir piedra bruja y tesoros a la ciudad maldita, Mordheim… Hizo que la acompañasen dos despojos humanos que por sus deformidades siempre habían estado excluidos en sus hogares.

Esos desgraciados hombres se llamaban Hansel y Harold y siempre estaban cerca de ella para satisfacer sus necesidades y vigilar su ataúd mientras ella descansaba en las largas horas del día… Cosa que era menos necesario en Mordheim puesto que allí parecía ser siempre de noche.

A Svetlana los criados siempre le habían despertado simpatía y estos dos pobres engendros de la naturaleza le daban especialmente pena por lo que aunque les ordenaba todo lo que necesitaba, lo hacía siempre sin tratarles mal… cosa que hizo que los dos pronto fueran ciegamente leales a ella.

Al llegar a la ciudad se les había unido Sergey, un nigromante que hacía tratos con Cugard y que estaba acompañado por un saqueador de tumbas llamado Anton. El nigromante siempre se encontraba escoltado por unos cuantos zombies.

Sergey le juró lealtad a ella pero Svetlana sabía que todas las noches enviaba un mensaje al conde Cugard.

Cuando se trasladaron al cementerio que era ahora su base se encontraron con dos necrófagos, uno de ellos conservaba algo de una lejana humanidad y se hacía llamar Yuri, el otro era poco más que un animal sediento de carne al que Yuri le había enseñado a responder al nombre de Roedor.

***

De pronto un ruido le arrancó de sus pensamientos e hizo que en menos de un segundo tuviera la espada en su mano, el escudo y su armadura estaban dentro del mausoleo que había escogido para ella. Al ver como la vampiresa se ponía en guardia Harold tensó su arco corto y Hansen avanzó para proteger a su señora con su espada y su escudo preparados.

– Déjate ver – dijo Svetlana con poco más que un susurro.

– Tranquilos – dijo una voz – No vengo a haceros daño.

– No creo que pudieras hacerlo aunque quisieras – respondió Svetlana mientras se dirigía al origen de la voz segura de su superioridad.

Un hombre de mediana edad apareció en al verja del cementerio, su cabeza comenzaba a clarear y en la parte de la sien el pelo castaño ya se había empezado a volver blanco como la larga barba que se desparramaba sobre su túnica gastada. Sus ojos eran de color celeste y ya debajo de ellos habían empezado a formarse algunas arrugas. Su complexión era delgada y se apoyaba en un bastón para caminar aunque no parecía que lo necesitase.

La vampiresa se quedó paralizada al verlo pues lo había reconocido y él también a ella.

– ¿Eres tú de verdad, Sveta? – preguntó el desconocido.

Svetlana permaneció callada unos instantes y cuando el hombre parecía que iba a volver a hablar ella le interrumpió.

– ¿Como me has encontrado, Nikolay? No supe nada de ti desde que tu supuesto amigo Bernard llegó preguntando por ti.

– Te he encontrado porque anoche tuve un sueño profético de los que me asolan a veces – respondió él – Y si no supiste más de mi, querida, fue porque Bernard no era mi amigo, era un cazador de brujas que me venía buscando por ser un desertor de los colegios de la magia de Altdorf… otro de mis sueños me advirtió de su llegada.

Svetlana asintió.

– Veo que algunas cosas han cambiado – dijo él con una sonrisa sarcástica – Imagino que quien te hizo esto acabó con todas vuestras tierras, ¿no?

– Así es – dijo ella haciendo un gesto con la mano para que Hansen y Harold bajasen las armas y sin girarse hacia ellos simplemente ordenó – Chicos, id a vigilar que no se acerque Sergey y si lo hace dejadle pasar pero haciendo ruido para que no me interrumpa.

– Si, señora – respondieron al unísono yendo cada uno a una de las entradas que tenía el cementerio, la principal y la secreta que habían descubierto gracias a Anton.

– Estoy llena de ira contra ese maldito Conde Cugard – dijo ella cuando estaba a solas con Nikolay – ¿Has venido a quedarte conmigo o solo querías verme?

– Quiero quedarme a tu lado, pequeña – dijo Nikolay – Mi magia te será útil aquí en la ciudad maldita, y si alguna vez estamos en disposición de que te puedas cobrar tu venganza mi magia te vendrá bien para frenar la de los nigromantes.

– Gracias, fuiste un buen maestro en muchas materias para mi el tiempo que pasaste en nuestro castillo- dijo ella con sincera gratitud y un tono de picardía en la voz.

– Y tú una excelente alumna – respondió él acercándose y dándole un abrazo, tras unos instantes añadió – Estás fría, ¿sabes?

Svetlana se echó a reír por primera vez desde que le arrebataron su vida.

– Creo que tu llegada impedirá que termine de volverme loca – dijo la vampiresa agarrando la mano de Nikolay – Ven y deja que te enseñe mi casa.

Nikolay asintió y siguió a la vampiresa hacia su mausoleo.

[Campañas nunca empezadas] Phiro el purificador

Este es un personaje creado por mi amigo Álvaro (alias Romen) para la partida de rol de Ánima cuyo prólogo publiqué el otro día. Lo publico tal cual me lo envió.

Una lástima que haya visto a tantos personajes quedarse sin empezar jamás sus aventuras, tanto míos como de otros 😦

Phiro el purificador

Es hermoso ver esta pequeña ciudad en llamas,  ¿verdad Aceman ?. Se que tu hubieras preferido verla helada, pero ambos somos muy diferentes, Al contrario que tu, yo pienso que el fuego purifica las almas para librarlas de pecado y poder vagar libremente, este pueblo debería agradecérmelo, estaba infectado con tantos violadores, ladrones y asesinos. Se lo merecían con creces por aquello… Arder es lo mejor que podían hacer…

Cuando veo las llamas purificadoras…recuerdo…mi abuelo…

¿Sabes Aceman? …voy a contarte una historia, la historia de mi vida…

Todo comenzó en un pequeño pueblo al Sur-Este de Abel. A mi abuelo le encantaba pescar, yo aún era muy pequeño y me quiso llevar con él en su pequeña barca de madera, nos adentramos lo suficiente en aquel mar interior para encontrar buenas piezas. Era un gran pescador y filosofo y me adoraba tanto como yo a él. Conforme nos íbamos adentrando me ponía mas nervioso, aquella sensación de no ver lo que había bajo nuestros pies me atemorizaba, pero mi abuelo me conocía. Al ver mi cara de pánico me comentaba las piezas que íbamos a pescar. El entusiasmo con el que hablaba y la alegría que transmitía al navegar con su único nieto me apaciguaba. Una hallados donde mi abuelo creía más oportuno paramos.

-Este lugar es misterioso pequeño, todos lo que se mueve bajo nuestros pies es enorme, es el mejor lugar para pescar en estas aguas y tan solo tu abuelo lo conoce.

Aquellas palabras pretendían animarme, pero ya estaba bastante nervioso pensando lo que habría allí debajo como para encima decirme que sería enorme… el sacó la caña de pescar y dándome la espalda se sentó hacia estribor para lanzar la caña. No se percato de que sus últimas palabras me provocaron un estruendoso temor, arrodillado sobre cubierta cubriéndome los ojos con mis pequeñas manos comencé a imaginarme las extrañas y enormes criaturas que según mi abuelo podrían haber ahí debajo. Al poco rato comenzó a gritar mi abuelo, escuchaba su voz tan fuerte y agonizante que separé mis manos para ver que ocurría. En efecto, unas de esas criaturas de las que me imaginaba estaba abordando el barco. Numerosos brazos de aguas surgían del mar para agarrar la cubierta, parecían querer hundirnos en sus dominios. Mi abuelo atemorizado blandió su hacha contra esos brazos sin conseguir nada.

-¡¡¡Están hechos de agua!!! , ¡¡¡Mi hacha solo las atraviesa!!!- Dijo mi abuelo intentando cortarlos una y otra vez. Volví a cerrar los ojos, no quería ver como esa miserable criatura acababa con nosotros…-

Pasó ya un buen rato y sentía como el agua mojaba mis piernas. Dejé por fin de escuchar el sonido del hacha contra la madera y escuché la voz de mi abuelo.

-Lo siento pequeño… la primera vez que vienes conmigo y ocurre esto… nunca en toda mi vida de pescador contemplé una criatura semejante. Lo más grande que me encontraba aquí eran atunes… lo siento pequeño.-

-No lo sientas abuelo, ya todo está bien, esa criatura se ha ido, ya podemos volver tranquilos…-

-¿No lo entiendes pequeño?… he intentado por todos los medios proteger este barco, no podía permitir que esa criatura entrase.-

-¡¡¡Y lo has conseguido abuelo !!!-

-No pequeño, no lo entiendes, la intención de esa criatura no era entrar, era hundirnos. Mira el casco del barco… golpeaba con todas mis fuerzas a la criatura y cuando desapareció… mira como entra el agua… lo siento pequeño. Nos hundimos…-

-¡Pero podemos llegar a nado hasta la orilla! Lo conseguiremos…-

-Tendrás que nadar tu solo pequeño-dijo entre fuertes aspiraciones de aire-estoy agotado…

El agua inundó ya todo el barco y esté comenzó a descender mientras quedábamos flotando a la deriva.

-Mira abuelo, esa tabla de madera podría servirnos.-

**

Sabes Aceman… mi abuelo fue la persona que mas me quería en este mundo. Fuimos hacia la tabla de madera yo me enganché primero y después mi abuelo. La tabla era muy pequeña y no aguantaba el peso de ambas, cuando se apoyo él comenzó a descender.

-Pequeño… debes ser fuerte en esta vida y saber tomar decisiones, esta es la primera de muchas que te encontrarás en tu camino por el mundo. Que sobrevivas es lo más importante, doy mi vida por la tuya, no me falles.- Dijo mientras se soltaba de la tabla y se hundía en su sueño eterno…

Cuando desperté estaba tirado en la playa agarrado fuertemente a la tabla, mi abuelo yacía entre las olas, fui a recogerlo y arrastrándolo hacia la orilla conseguí sacarlo del agua y dejarlo en tierra firme. Entonces fui a casa para avisar a mis padres quienes tras contarle lo ocurrido lo recogieron y prepararon su funeral.

En nuestra familia siempre hemos pensado que el fuego purifica el alma, así que lo subieron a una plataforma de madera, dejaron a su lado un atún enorme, su caña de pescar al otro y a los pies la pequeña tabla de madera de su barco.

Todo el pueblo estaba reunido aquella noche en aquel funeral, mi abuelo fue una persona muy querida por todos. Comenzaron a rezar mientras prendían la leña debajo de la plataforma y rápidamente empezó a arder. Todos lagrimeaban pero no yo, contemplaba esas llamas, danzantes, preciosas, esperando ver a mi abuelo entre ellas, y así fue. Entre esas purificadoras llamas contemplaba el espíritu de mi abuelo, sonriendo y agradeciéndome no haberle fallado. Me puse contento al ver a mi abuelo sonriendo, donde estuviera se le veía feliz.

Poco a poco la gente del pueblo se fue marchando mientras yo me quedaba sentado junto a la hoguera despidiéndome de él. Me miraba con una paz que me transmitía una tranquilidad sobrehumana. Entonces empecé a escuchar los murmullos de la muchedumbre cuando se iban, parecían tener los labios cerrados pero los escuchaba tan claramente… no podía creerlo, me acusaban de estar endemoniado, decían estar seguros de que aquella criatura fue traída por mi, de que estaba maldito… aquello no me gustó.

**

Fue pasando el tiempo, mis padres ya no querían hablar de mi abuelo, cada vez que recordaba algo me callaban y la gente seguía murmurando aquellas cosas. Aquella noche ocurrió algo, Cuando me acosté tenia unas ganas de volver a ver a mi abuelo… Soñé con él, con el fuego, como su espíritu me sonreía a través de las llamas, y me desperté. Que agradable sería volver a verlo, si aunque sea pudiera verle entre llamas de fuego… contemplé un momento la vela de mi mesita de noche… si la encendiera tal vez… ¡Y al momento se encendió! ¿Será cosa de mi Abuelo? Si fuese una llama más grande… ¡Y la habitación empezó a arder! Fue algo tan sorprendente Aceman… La habitación ardía, había fuego por todas partes, pero no consumía nada, ni la vela se derretía… fue extraño… Obviamente me asusté y empecé a gritar, mis padres entraron corriendo en la habitación pero al momento que abrieron la puerta las llamas desaparecieron, me dijeron que fue un sueño, que volviera a dormir, pero yo se lo que ví y estaba despierto…

**

A la noche siguiente cuando todos dormían bajé al salón, la chimenea aun estaba incandescente así que me senté junto a ella. Volví a hacer lo mismo, centre mi vista en la madera incandescente y desee avivarla, y efectivamente comenzó a arder. Acerqué mi mano al fuego para comprobar que como la noche anterior, no quemase y efectivamente, mi mano seguía intacta así que me concentré más, deseaba hacerla más y más grandes para poder ver a mi abuelo, poco a poco las llamas crecían, eran preciosas, danzantes, hipnotizantes, como si estuvieran intentando cortejarse unas llamas a otras, el fuego es asombroso… Pero no conseguía ver a mi abuelo, así que me concentré más y más las llamas comenzaron a crecer estrepitosamente, ya ni siquiera cabían en aquella chimenea, las llamas me atravesaban y me tranquilizaba al ver que no me quemaba, mi casa no corría peligro. Así pues me concentré más y más, el salón estaba completamente en llamas, incluso traspasaron a las habitaciones de arriba, la casa estaba completamente ardiendo, ya comenzaba a ver a mi abuelo, estaba ahí entre las llamas, contemplándome con su sonrisa, transmitiéndome paz. Entonces empecé a oír los gritos de mis padres, ¡Fuego, Fuego! Decían. Eché a correr por el salón hacia las escaleras, pero al subir el primer peldaño esté se deshizo, ¡¡¡ Las llamas eran auténticas !!! asustado corrí hacia la puerta y salí fuera, empecé a gritar, ¡Fuego, Fuego, SOCORRO! Y la gente del pueblo empezaron a salir de sus casas, traían cubos de aguas intentaban apagar mi casa, pero está fue consumida por las llamas. Yo me senté en la fuente de enfrente, asustado, amargado… Aquellas llamas… ¿Las cree yo?

Cuando el fuego por fin fue apagado no quedó rastro de nada, ni de mis padres ni de la casa, tan solo cenizas… todo el pueblo estaba a mi alrededor mirándome, clavándome aquellas miradas como puñales, entonces volví a escuchar esos murmullos… Me echaban a mi la culpa, decían que yo lo provoqué, todos tenían los labios cerrados pero a algunos aun así los escuchaba, comentaban que tuve un sueño en el que mi casa ardía y la noche siguiente echó a arder, comentaban lo que le pasó a mi abuelo, que todas las mañanas iba a pescar, y cuando fue conmigo sucedió aquello, me odiaban, querían verme muerto, quemado como mis padres, pero también sentían pena por mi, por haber perdido todo, ya no tenia familia. No se cual de aquellos sentimientos era peor. Por eso eché a correr, me fui de aquel pueblo, entonces fue cuando te conocí Aceman. ¿Te tengo en gran estima sabes ?…  juntos investigamos los que nos pasaba, por qué teníamos estos extraños dones, y me enseñaste como usarlos… Es por eso que quería volver aquí ya que tanto me lo preguntabas… lastima que te opusieras te opusieras a convertir esta ciudad a cenizas, mira Aceman, ya te veo allí, entre las llamas de aquel prostíbulo que levantaron en los cimientos de mi casa, mira, aquellos son mis padres, y aquel mi abuelo. Seguro que os lleváis bien.

Bueno Aceman, ya va siendo hora de irme, te veré entre las llamas…

CONTINUARA….