[Relato] [Punkapocalyptic] Póngase la mascarilla

Este es un relato ambientado en los acontecimientos actuales de Merkadome cuyos primeros coletazos podéis escuchar en el último episodio de Radio Puentechatarra (y seguirá avanzando en los siguientes así que no te los pierdas).

Recordad que algunos de estos acontecimientos son derivados de acontecimientos oficiales que ocurren en el Páramo, como es el problema de la radiación por la aparición de los Irradiados, para estar al día de esto además de escuchar el podcast deberíais leer la Gaceta de Puentechatarra.

Y para terminar antes de dejaros, por fin, con el relato recordad que podéis dar forma al trasfondo de Punkapocalyptic de forma oficial si sois miembros del Patreon de Punkapocalyptic.

Ava se movía con gracilidad por los tejados de los chabolos del departamento Peetment gracias a su perfecto equilibrio y entrenamiento. 

Disfruta de esos paseos por las alturas desde que su padre los trajo a ella y a su hermano siendo un par de mocosos a Merkadome, el asentamiento que ocupa parte de un enorme centro comercial del Mundo de Antaño. 

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Hazañas no siempre heroicas – Capítulo 1 parte 1

Llevamos 4 sesiones ya de una partida de Zweihander dirigidas por mi amigo Kike y como ya hemos cogido rutina creo que ha llegado el momento de empezar a resumir cada sesión de juego, aunque en esta ocasión resumiré 4 sesiones de juego dado que he permitido que se me acumulen todas.

Mi personaje en esta campaña es un mediano mendigo llamado Gioventino, Luzma interpreta a una elfa acróbata llamada Elrina, tuvimos un jugador invitado en la primera sesión que interpretó a un escudero pero no volverá a jugar con nosotros.

Felipe se unirá a nosotros a partir de la siguiente aventura con un enano alguacil llamado Aradum Garkh, aunque tiene un pequeño cameo en la historia de esta aventura.

Y ahora sí paso a relatar, en primera personas las aventuras de este grupo. Si preferís descargarlo para leerlo más tarde podéis hacerlo desde la página de descargas del blog.

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La última carrera – Reto de escritura 5 #52RetosLiterup

Atalanta conocía su destino desde el mismo momento en que fue derrotada por el que mañana sería su marido, sin embargo, antes de que rompiera su juramento a Artemisa haría una última carrera en su honor.

Iba ataviada con la ropa de cuero que siempre había usado para cazar aunque Hipónemes insistía en que vistiera ropas de mujer este último disfrute no se lo quitaría nadie.

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El paso – Reto de escritura 4 #52RetosLiterup

Qinmaer miraba al elfo que estaba en la camilla inconsciente con una respiración tranquila. Debía medir lo mismo que él aunque con muchos menos años sobre sus delgadas espaldas y conservaba sus dos puntiagudas orejas.

Qinmaer apretó las ataduras de cuero que debían mantener a su congénere atado a la camilla mientras suspiraba despacio al observar que su prisionero tenía el pelo rapado de los guerreros profesionales mientras que él llevaba una larga melena plateada hasta el final de la espalda.

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Rutina – Reto de escritura 3 #52RetosLiterup

La mujer caminaba por un enorme prado verde que parecía extenderse hasta el infinito en todas direcciones destacando únicamente una estructura lejana en la única elevación que se veía a varios kilómetros de distancia.

Un nuevo día, un nuevo desafío pero siempre el mismo objetivo llegar a la casa que apenas podía distinguir.

Comenzó a correr en dirección a la casa tratando de entrever que amenaza le esperaba… por lo que no le pilló de sorpresa que el suelo comenzara a temblar y separarse dejando grietas sin fondo entre los trozos de tierra firme.

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La leyenda de las 3 Reinas Magas – Reto de escritura 2 #52RetosLiterup

Este es el segundo reto de escritura de 2021 del portal de Literup: Escribe un relato protagonizado por tres reinas magas. No hay límite para apuntarse así que si os interesa no dejéis de hacerlo.

Ven hijo mío, camina a mi lado, es hora de que conozcas mi Sanctasanctórum privado, el lugar más importante y protegido de mi Imperio, donde solo yo y mis personas de mayor confianza pueden entrar.

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[Campañas abandondas] Los hijos de Silvania – La Mansión del hechicero

El otro relato que tengo de Los hijos de Silvania que os presenté el otro día. En este caso su primera aventura.


Nikolay entró al mausoleo de Svetlana mientras los últimos instantes del día se esfumaban en el horizonte y se encontró a la vampiresa vestida con ropa de caza.

– ¿Vas a salir a por algo de comida, Sveta? – preguntó el hechicero con su típica sonrisa que tanto gusta a la vampiresa.

Ella le sonrió con tristeza a pesar de que le encantaba oírle pronunciar así su nombre corto.

– No me queda otro remedio – respondió atándose el cinto de la espada por encima de sus caderas y añadió – Además, empiezo a disfrutar la cacería y el posterior festín.

– ¿Y qué me dirías si te propongo hacer de tu cacería algo que nos haga ganar una recompensa adicional?

– Te escucho – le dijo ella dulcemente plantándose a su lado con su sobrehumana velocidad y acariciándole la mejilla mientras se relamía los labios.

Nikolay tragó un poco de saliva y respondió algo tenso.

– He descubierto una antigua casa que perteneció a un hechicero de la ciudad – comenzó a calmarse en cuanto recordó el premio que podía encontrar allí – Tal vez encontremos algún artefacto interesante con el que ser más poderosos en esta oscura ciudad.

Svetlana asintió y le agarró de la mano para sacarle del mausoleo. En la puerta como siempre estaba haciendo guardia uno de los dos despojos.

– Hansen, que todos se preparen – ordenó la vampiresa – Hoy no seré la única que salga de cacería.

– Creo que Sergey está con un experimento – dijo tímidamente el deforme hombrecillo.

 Si pone alguna objeción a venir dile que mejor será que no tenga que bajar a buscarle.

Hansen asintió y se fue corriendo.

– Si le dice eso a Sergey probablemente te quedes sin uno de tus lacayos – dijo Nikolay.

– Ese engreído de Sergey sabe que no debe hacerle nada a ninguno de vosotros o mi ira caerá sobre él.

En unos minutos Svetlana encabezaba a su banda en el camino hacía su primera misión de combate en Mordheim.

***

 La banda de Svetlana salió por una estrella calle que desembocaba en la pequeña plaza donde se ubicaba la casa que había pertenecido a un hechicero anónimo de Mordheim.

La casa estaba destrozada pero aún quedaban restos que indicaban que había sido de alguien importante como las columnas que dirigían a su puerta principal.

El muro de atrás estaba medio derruido y se podían ver a través de los huecos que un día tuvieron ventanas.

Anton, Nikolay y Hansen se habían adelantado un poco al resto del grupo para explorar como estaba la situación porque habían visto rastros de que al menos otra banda se dirigía a la zona. Lo que vieron les demostró que se equivocaban.

– No sabía que los hombres bestias habían llegado a Mordheim – dijo Anton.

– Había oído rumores de que algunos incursores hombres bestia habían salido de los bosques que rodean la ciudad – comentó Nikolay – pero no los había visto hasta ahora.

Hansen levantó su pequeño brazo y tocó al hechicero pues de Anton no se fiaba.

– Mirad allí – dijo señalando dentro de la casa.

Nikolay y Anton se quedaron con la boca abierta.

– ¿Eso que hay dentro de la casa es un caballo? – preguntó Anton.

– Creo que podemos suponer que los hombres bestia están atacando a un grupo de bretonianos.
Svetlana llegó a su lado con el resto del grupo un poco por detrás.

– ¿Encontraremos problemas? – preguntó la vampiresa.

– Es probable que los hombres bestia nos den ciertos problemas – dijo Anton – Cuando servía como ayudante de un barbero en los ejército imperiales vi las heridas que son capaces de causar con sus manos desnudas y, además, tienen una resistencia excepcional.

– ¿Y los caballeros?

– No creo que nos den demasiados problemas, parece que los hombres bestia ya están dando cuenta de ellos – respondió Nikolay – La ciudad de los condenados no es un lugar donde los caballos sirvan en exceso y creo que solo hay un caballero.

– Pues entonces acabemos con ellos – dijo Svetlana y se giró hacia Sergey – Que los zombies rodeen la casa por la derecha, Sergey, luego tú y Anton podéis cubrirnos… Yuri, tú y roedor id por delante nuestra.

Hansen y Harold se situaron uno con el arco y el otro al lado de Svetlana. Mientras que Nikolay se situaba por delante de Sergey y Anton.

La batalla una vez los no muertos entraron en ella se precipitó hacia un rápido final.

Mientras los bretonianos salían de la mansión del hechicero que ya no podían mantener, los hombres bestia se dividían erróneamente en tres grupos que se trababan contra los humanos, los zombies y los necrófagos que Svetalana había mandado por delante.

Una vez todos estaban trabados Svetalana se abrió camino destrozando a todas las bestias que se cruzaban con ella y con sus necrófagos.

Nikolay observó que en combate todo lo que quedaba de su adorada niña desaparecía. Pudo ver como arrancaba un ojo del que era el líder de los hombres bestia que ante semejante demostración de fuerza comenzaron a retirarse.

Cuando se dispusieron a buscar no quedaba ni rastro de los bretonianos contra los que Svetlana y su banda no habían podido ni siquiera entrar en combate.

Sergey se dirigió a reanimar a los destrozados zombies que eran ahora más masas de carne informe que cadáveres reanimados.

***

Nikolay estaba terminando de registrar la mansión del hechicero ayudado por Hansen y Harold cuando de pronto se dio cuenta que tenía a Sergey a su lado.

– ¿Has encontrado algo útil? – dijo el nigromante.

– He encontrado algunas dosis alquímicas que creo podría potenciar a nuestro necrófagos… aunque la verdad no prometo que les pueda pasar como efecto secundario.

– Eso no importa, ellos solo son un poco más útiles que los zombies – dijo Sergey – Digo algo que podamos usar los magos como tú y yo.

– Me temo que no – replicó el hechicero lanzándole un grimorio quemado a Sergey – Lo que no destruyó el impacto del cometa sobre Mordheim ha sido destruido por los bretonianos mientras estuvieron aquí.

– ¡Malditos sean ellos y su furcia del lago! – exclamó Sergey mientras salía de la sala furioso.

Nikolay movió la cabeza negando por el comportamiento del nigromante.

– Los dioses siempre deben ser respetados – murmuró el hechicero.

– Curiosas palabras – dijo Svetlana sentada en uno de los pocos muebles que quedaban de pie en toda la mansión – Siempre pensé que eras un hereje por las cosas que compartías conmigo en secreto cuando servías a mis padres.

– Querida Sveta, no creo que seguir una religión sea de gente inteligente – replicó el hechicero – pero sí que me consta que los dioses están ahí fuera pues lo que he visto en mi vida me lo ha dejado más que claro.

La vampiresa simplemente sonrió mientras cruzaba las piernas y habló.

– Según he oído no habéis encontrado nada útil, ¿no?

– Me temo que no – respondió el nigromante decepcionado.

– Por suerte yo si – dijo la vampiresa – un ciudadano de Mordheim se nos ha unido al encontrarle Harold merodeando… El pobre es bastante deforme así que encajará bien con Hansen y Harold.

– Me alegro que hayamos sacado algo útil de todo esto – dijo Nikolay acercándose a Sveta y besándole en al frente – Será mejor que nos larguemos antes de que se nos acerque alguna otra banda que merodee por la zona.

– ¿Tienes miedo de algo, amigo mío?

– He oído que una nueva banda de Cazadores de brujas anda por la ciudad, Guardianes del Cometa les llaman.

– Fanáticos sigmaritas – escupió la joven – Si se meten donde no deben los aplastaremos.

Nikolay asintió aunque en el fondo se daba cuenta de que la confianza que tenía Svetlana en si misma les podía costar muy caro.