Hazañas no siempre heroicas – Capítulo 1 parte 1

Llevamos 4 sesiones ya de una partida de Zweihander dirigidas por mi amigo Kike y como ya hemos cogido rutina creo que ha llegado el momento de empezar a resumir cada sesión de juego, aunque en esta ocasión resumiré 4 sesiones de juego dado que he permitido que se me acumulen todas.

Mi personaje en esta campaña es un mediano mendigo llamado Gioventino, Luzma interpreta a una elfa acróbata llamada Elrina, tuvimos un jugador invitado en la primera sesión que interpretó a un escudero pero no volverá a jugar con nosotros.

Felipe se unirá a nosotros a partir de la siguiente aventura con un enano alguacil llamado Aradum Garkh, aunque tiene un pequeño cameo en la historia de esta aventura.

Y ahora sí paso a relatar, en primera personas las aventuras de este grupo. Si preferís descargarlo para leerlo más tarde podéis hacerlo desde la página de descargas del blog.

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La última carrera – Reto de escritura 5 #52RetosLiterup

Atalanta conocía su destino desde el mismo momento en que fue derrotada por el que mañana sería su marido, sin embargo, antes de que rompiera su juramento a Artemisa haría una última carrera en su honor.

Iba ataviada con la ropa de cuero que siempre había usado para cazar aunque Hipónemes insistía en que vistiera ropas de mujer este último disfrute no se lo quitaría nadie.

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El paso – Reto de escritura 4 #52RetosLiterup

Qinmaer miraba al elfo que estaba en la camilla inconsciente con una respiración tranquila. Debía medir lo mismo que él aunque con muchos menos años sobre sus delgadas espaldas y conservaba sus dos puntiagudas orejas.

Qinmaer apretó las ataduras de cuero que debían mantener a su congénere atado a la camilla mientras suspiraba despacio al observar que su prisionero tenía el pelo rapado de los guerreros profesionales mientras que él llevaba una larga melena plateada hasta el final de la espalda.

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Rutina – Reto de escritura 3 #52RetosLiterup

La mujer caminaba por un enorme prado verde que parecía extenderse hasta el infinito en todas direcciones destacando únicamente una estructura lejana en la única elevación que se veía a varios kilómetros de distancia.

Un nuevo día, un nuevo desafío pero siempre el mismo objetivo llegar a la casa que apenas podía distinguir.

Comenzó a correr en dirección a la casa tratando de entrever que amenaza le esperaba… por lo que no le pilló de sorpresa que el suelo comenzara a temblar y separarse dejando grietas sin fondo entre los trozos de tierra firme.

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La leyenda de las 3 Reinas Magas – Reto de escritura 2 #52RetosLiterup

Este es el segundo reto de escritura de 2021 del portal de Literup: Escribe un relato protagonizado por tres reinas magas. No hay límite para apuntarse así que si os interesa no dejéis de hacerlo.

Ven hijo mío, camina a mi lado, es hora de que conozcas mi Sanctasanctórum privado, el lugar más importante y protegido de mi Imperio, donde solo yo y mis personas de mayor confianza pueden entrar.

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[Campañas abandondas] Los hijos de Silvania – La Mansión del hechicero

El otro relato que tengo de Los hijos de Silvania que os presenté el otro día. En este caso su primera aventura.


Nikolay entró al mausoleo de Svetlana mientras los últimos instantes del día se esfumaban en el horizonte y se encontró a la vampiresa vestida con ropa de caza.

– ¿Vas a salir a por algo de comida, Sveta? – preguntó el hechicero con su típica sonrisa que tanto gusta a la vampiresa.

Ella le sonrió con tristeza a pesar de que le encantaba oírle pronunciar así su nombre corto.

– No me queda otro remedio – respondió atándose el cinto de la espada por encima de sus caderas y añadió – Además, empiezo a disfrutar la cacería y el posterior festín.

– ¿Y qué me dirías si te propongo hacer de tu cacería algo que nos haga ganar una recompensa adicional?

– Te escucho – le dijo ella dulcemente plantándose a su lado con su sobrehumana velocidad y acariciándole la mejilla mientras se relamía los labios.

Nikolay tragó un poco de saliva y respondió algo tenso.

– He descubierto una antigua casa que perteneció a un hechicero de la ciudad – comenzó a calmarse en cuanto recordó el premio que podía encontrar allí – Tal vez encontremos algún artefacto interesante con el que ser más poderosos en esta oscura ciudad.

Svetlana asintió y le agarró de la mano para sacarle del mausoleo. En la puerta como siempre estaba haciendo guardia uno de los dos despojos.

– Hansen, que todos se preparen – ordenó la vampiresa – Hoy no seré la única que salga de cacería.

– Creo que Sergey está con un experimento – dijo tímidamente el deforme hombrecillo.

 Si pone alguna objeción a venir dile que mejor será que no tenga que bajar a buscarle.

Hansen asintió y se fue corriendo.

– Si le dice eso a Sergey probablemente te quedes sin uno de tus lacayos – dijo Nikolay.

– Ese engreído de Sergey sabe que no debe hacerle nada a ninguno de vosotros o mi ira caerá sobre él.

En unos minutos Svetlana encabezaba a su banda en el camino hacía su primera misión de combate en Mordheim.

***

 La banda de Svetlana salió por una estrella calle que desembocaba en la pequeña plaza donde se ubicaba la casa que había pertenecido a un hechicero anónimo de Mordheim.

La casa estaba destrozada pero aún quedaban restos que indicaban que había sido de alguien importante como las columnas que dirigían a su puerta principal.

El muro de atrás estaba medio derruido y se podían ver a través de los huecos que un día tuvieron ventanas.

Anton, Nikolay y Hansen se habían adelantado un poco al resto del grupo para explorar como estaba la situación porque habían visto rastros de que al menos otra banda se dirigía a la zona. Lo que vieron les demostró que se equivocaban.

– No sabía que los hombres bestias habían llegado a Mordheim – dijo Anton.

– Había oído rumores de que algunos incursores hombres bestia habían salido de los bosques que rodean la ciudad – comentó Nikolay – pero no los había visto hasta ahora.

Hansen levantó su pequeño brazo y tocó al hechicero pues de Anton no se fiaba.

– Mirad allí – dijo señalando dentro de la casa.

Nikolay y Anton se quedaron con la boca abierta.

– ¿Eso que hay dentro de la casa es un caballo? – preguntó Anton.

– Creo que podemos suponer que los hombres bestia están atacando a un grupo de bretonianos.
Svetlana llegó a su lado con el resto del grupo un poco por detrás.

– ¿Encontraremos problemas? – preguntó la vampiresa.

– Es probable que los hombres bestia nos den ciertos problemas – dijo Anton – Cuando servía como ayudante de un barbero en los ejército imperiales vi las heridas que son capaces de causar con sus manos desnudas y, además, tienen una resistencia excepcional.

– ¿Y los caballeros?

– No creo que nos den demasiados problemas, parece que los hombres bestia ya están dando cuenta de ellos – respondió Nikolay – La ciudad de los condenados no es un lugar donde los caballos sirvan en exceso y creo que solo hay un caballero.

– Pues entonces acabemos con ellos – dijo Svetlana y se giró hacia Sergey – Que los zombies rodeen la casa por la derecha, Sergey, luego tú y Anton podéis cubrirnos… Yuri, tú y roedor id por delante nuestra.

Hansen y Harold se situaron uno con el arco y el otro al lado de Svetlana. Mientras que Nikolay se situaba por delante de Sergey y Anton.

La batalla una vez los no muertos entraron en ella se precipitó hacia un rápido final.

Mientras los bretonianos salían de la mansión del hechicero que ya no podían mantener, los hombres bestia se dividían erróneamente en tres grupos que se trababan contra los humanos, los zombies y los necrófagos que Svetalana había mandado por delante.

Una vez todos estaban trabados Svetalana se abrió camino destrozando a todas las bestias que se cruzaban con ella y con sus necrófagos.

Nikolay observó que en combate todo lo que quedaba de su adorada niña desaparecía. Pudo ver como arrancaba un ojo del que era el líder de los hombres bestia que ante semejante demostración de fuerza comenzaron a retirarse.

Cuando se dispusieron a buscar no quedaba ni rastro de los bretonianos contra los que Svetlana y su banda no habían podido ni siquiera entrar en combate.

Sergey se dirigió a reanimar a los destrozados zombies que eran ahora más masas de carne informe que cadáveres reanimados.

***

Nikolay estaba terminando de registrar la mansión del hechicero ayudado por Hansen y Harold cuando de pronto se dio cuenta que tenía a Sergey a su lado.

– ¿Has encontrado algo útil? – dijo el nigromante.

– He encontrado algunas dosis alquímicas que creo podría potenciar a nuestro necrófagos… aunque la verdad no prometo que les pueda pasar como efecto secundario.

– Eso no importa, ellos solo son un poco más útiles que los zombies – dijo Sergey – Digo algo que podamos usar los magos como tú y yo.

– Me temo que no – replicó el hechicero lanzándole un grimorio quemado a Sergey – Lo que no destruyó el impacto del cometa sobre Mordheim ha sido destruido por los bretonianos mientras estuvieron aquí.

– ¡Malditos sean ellos y su furcia del lago! – exclamó Sergey mientras salía de la sala furioso.

Nikolay movió la cabeza negando por el comportamiento del nigromante.

– Los dioses siempre deben ser respetados – murmuró el hechicero.

– Curiosas palabras – dijo Svetlana sentada en uno de los pocos muebles que quedaban de pie en toda la mansión – Siempre pensé que eras un hereje por las cosas que compartías conmigo en secreto cuando servías a mis padres.

– Querida Sveta, no creo que seguir una religión sea de gente inteligente – replicó el hechicero – pero sí que me consta que los dioses están ahí fuera pues lo que he visto en mi vida me lo ha dejado más que claro.

La vampiresa simplemente sonrió mientras cruzaba las piernas y habló.

– Según he oído no habéis encontrado nada útil, ¿no?

– Me temo que no – respondió el nigromante decepcionado.

– Por suerte yo si – dijo la vampiresa – un ciudadano de Mordheim se nos ha unido al encontrarle Harold merodeando… El pobre es bastante deforme así que encajará bien con Hansen y Harold.

– Me alegro que hayamos sacado algo útil de todo esto – dijo Nikolay acercándose a Sveta y besándole en al frente – Será mejor que nos larguemos antes de que se nos acerque alguna otra banda que merodee por la zona.

– ¿Tienes miedo de algo, amigo mío?

– He oído que una nueva banda de Cazadores de brujas anda por la ciudad, Guardianes del Cometa les llaman.

– Fanáticos sigmaritas – escupió la joven – Si se meten donde no deben los aplastaremos.

Nikolay asintió aunque en el fondo se daba cuenta de que la confianza que tenía Svetlana en si misma les podía costar muy caro.

[Campañas abandonadas] Los Hijos de Silvania – relato del reclutamiento

También traigo hoy un relato de campañas antiguas, pero en este caso es campaña de un wargames, Mordheim.

En este caso jugamos 2 partidas de campaña y nunca más se quedó… creo que con Mordheim es el juego que más campañas he empezado y no jugado más de un par de partidas.


Svetlana observaba sentada en mitad del cementerio que coronaba una de las colinas de Mordheim, la enorme ciudad en ruinas que ahora era conocida en todo el Impeiro como La Ciudad de los Condenados.

Svetlana podía pasar por una bella mujer de la nobleza que estaba visitando a algún familiar en un cementerio pero nadie podría confundirla con una joven una vez le dedicaba una segunda mirada: Svetlana llevaba un vestido que otrora debía haber sido hermoso y elegante, su largo cabello negro caía flácido y sin vida sobre sus pálidos hombros desnudos pero era viendo los colmillos sobre los que pasaba su rosada lengua y sus ojos llenos de odio lo que demostraba que era una criatura sobrenatural, una criatura de la noche.

A ella siempre le había gustado la soledad, pero más aún desde que uno de los vampiros vasallos de Manfred Von Carstein le había convertido en esa horrible criatura… el conde Cugard Von Carstein maldito fuera su nombre.

Desde que conoció al conde cuando todavía vivía en la mansión de su familia había recelado de él pero su familia estaba en decadencia y había perdido la mayor parte de sus tierras cuando el conde Elector reasignó tierras a los nobles que más leales le eran y que un noble que era obviamente rico cortejara a su hija era una oportunidad que sus padres no podían dejar pasar.

Pero al final sus padres no aceptaron a Cugard tras investigar que no tenía tierras donde decía tenerlas y este se marchó lleno de ira y jurando venganza… ni 3 días tardó en cumplir sus amenazas.

Un pequeño destacamento de no muertos arrasó el castillo reforzado por los pocos habitantes del pueblo cercano que mantenía la desaconsejable costumbre de enterrar a sus muertos estando tan relativamente cerca de Silvania.

Svetlana fue hecha prisionera y en poco tiempo convertida en una vampiresa al servicio de Cugard y la familia Von Carstein, los terribles vampiros que supuestamente gobernaban Silvania pero que hasta el día del ataque ella había pensado que era una leyenda.

Cugard pronto se aburrió de Svetlana y la mala educación y odio que esta tenía hacia él por lo que al final la envió a conseguir piedra bruja y tesoros a la ciudad maldita, Mordheim… Hizo que la acompañasen dos despojos humanos que por sus deformidades siempre habían estado excluidos en sus hogares.

Esos desgraciados hombres se llamaban Hansel y Harold y siempre estaban cerca de ella para satisfacer sus necesidades y vigilar su ataúd mientras ella descansaba en las largas horas del día… Cosa que era menos necesario en Mordheim puesto que allí parecía ser siempre de noche.

A Svetlana los criados siempre le habían despertado simpatía y estos dos pobres engendros de la naturaleza le daban especialmente pena por lo que aunque les ordenaba todo lo que necesitaba, lo hacía siempre sin tratarles mal… cosa que hizo que los dos pronto fueran ciegamente leales a ella.

Al llegar a la ciudad se les había unido Sergey, un nigromante que hacía tratos con Cugard y que estaba acompañado por un saqueador de tumbas llamado Anton. El nigromante siempre se encontraba escoltado por unos cuantos zombies.

Sergey le juró lealtad a ella pero Svetlana sabía que todas las noches enviaba un mensaje al conde Cugard.

Cuando se trasladaron al cementerio que era ahora su base se encontraron con dos necrófagos, uno de ellos conservaba algo de una lejana humanidad y se hacía llamar Yuri, el otro era poco más que un animal sediento de carne al que Yuri le había enseñado a responder al nombre de Roedor.

***

De pronto un ruido le arrancó de sus pensamientos e hizo que en menos de un segundo tuviera la espada en su mano, el escudo y su armadura estaban dentro del mausoleo que había escogido para ella. Al ver como la vampiresa se ponía en guardia Harold tensó su arco corto y Hansen avanzó para proteger a su señora con su espada y su escudo preparados.

– Déjate ver – dijo Svetlana con poco más que un susurro.

– Tranquilos – dijo una voz – No vengo a haceros daño.

– No creo que pudieras hacerlo aunque quisieras – respondió Svetlana mientras se dirigía al origen de la voz segura de su superioridad.

Un hombre de mediana edad apareció en al verja del cementerio, su cabeza comenzaba a clarear y en la parte de la sien el pelo castaño ya se había empezado a volver blanco como la larga barba que se desparramaba sobre su túnica gastada. Sus ojos eran de color celeste y ya debajo de ellos habían empezado a formarse algunas arrugas. Su complexión era delgada y se apoyaba en un bastón para caminar aunque no parecía que lo necesitase.

La vampiresa se quedó paralizada al verlo pues lo había reconocido y él también a ella.

– ¿Eres tú de verdad, Sveta? – preguntó el desconocido.

Svetlana permaneció callada unos instantes y cuando el hombre parecía que iba a volver a hablar ella le interrumpió.

– ¿Como me has encontrado, Nikolay? No supe nada de ti desde que tu supuesto amigo Bernard llegó preguntando por ti.

– Te he encontrado porque anoche tuve un sueño profético de los que me asolan a veces – respondió él – Y si no supiste más de mi, querida, fue porque Bernard no era mi amigo, era un cazador de brujas que me venía buscando por ser un desertor de los colegios de la magia de Altdorf… otro de mis sueños me advirtió de su llegada.

Svetlana asintió.

– Veo que algunas cosas han cambiado – dijo él con una sonrisa sarcástica – Imagino que quien te hizo esto acabó con todas vuestras tierras, ¿no?

– Así es – dijo ella haciendo un gesto con la mano para que Hansen y Harold bajasen las armas y sin girarse hacia ellos simplemente ordenó – Chicos, id a vigilar que no se acerque Sergey y si lo hace dejadle pasar pero haciendo ruido para que no me interrumpa.

– Si, señora – respondieron al unísono yendo cada uno a una de las entradas que tenía el cementerio, la principal y la secreta que habían descubierto gracias a Anton.

– Estoy llena de ira contra ese maldito Conde Cugard – dijo ella cuando estaba a solas con Nikolay – ¿Has venido a quedarte conmigo o solo querías verme?

– Quiero quedarme a tu lado, pequeña – dijo Nikolay – Mi magia te será útil aquí en la ciudad maldita, y si alguna vez estamos en disposición de que te puedas cobrar tu venganza mi magia te vendrá bien para frenar la de los nigromantes.

– Gracias, fuiste un buen maestro en muchas materias para mi el tiempo que pasaste en nuestro castillo- dijo ella con sincera gratitud y un tono de picardía en la voz.

– Y tú una excelente alumna – respondió él acercándose y dándole un abrazo, tras unos instantes añadió – Estás fría, ¿sabes?

Svetlana se echó a reír por primera vez desde que le arrebataron su vida.

– Creo que tu llegada impedirá que termine de volverme loca – dijo la vampiresa agarrando la mano de Nikolay – Ven y deja que te enseñe mi casa.

Nikolay asintió y siguió a la vampiresa hacia su mausoleo.