Contraataque en Rhelus: Prólogo

El joven acólito del Gran Inquisidor Evalius miraba desde la ventana de observación el planeta de Rhelus mientras la flota se acercaba a toda velocidad a él.

Podía sentir la energía disforme que llenaba el planeta, tras los informes iniciales del ataque Tau, las noticias habían llegado muy despacio y fragmentadas hasta que al final se confirmó lo peor los traidores del capítulo Fuego del Emperador, ahora conocidos como Fuego de la transformación habían aparecido en el planeta sin flota ni ninguna esperanza de salir y habían comenzado un ritual de aviesas intenciones que en primera instancia fue detenido por los valientes arbites y guardias imperiales de la colmena, sin embargo, el conflicto con los Tau había debilitado y dividido a las fuerzas imperiales en varios frentes que permitieron al caos ganar terreno aplastando finalmente a los Tau y a gran parte de las defensas imperiales.

Las últimas noticias que tenían de los defensores del planeta fueron la petición de ayuda desesperada pues los muros y generadores de escudos fueron tomados por el caos.

Después de eso había reinado el silencio desde el planeta, sabían que finalmente el caos había hecho algún tipo de ritual pero nada más… no sabían con que intenciones y las naves de exploración que habían mandado no habían dado ninguna lectura del planeta pues la alterada atmósfera del planeta impedía que los sensores la traspasaran, finalmente, y dada la importancia del planeta, la inquisición pidió a los caballeros grises que viajaran al planeta y trataran de erradicar la amenaza y si el planeta no podía ser recuperado que lo destruyesen.

Evalius ordenó que su acólito fuera como observador para comprender más sobre el corrupto capítulo de marines. Al maestro de los caballeros grises no le hizo demasiada gracia la exigencia pero Evalius era muy importante en la Inquisición y no debía negarse.


Este pequeño prólogo que he escrito sería para dar los últimos coletazos a la campaña de Rhelus que aunque en cierta medida ganada por el Caos pues aún puede dar algo más de si añadiendo el destino del planeta a nuestra última batalla de quinta edición donde se enfrentarán la sorpresa dejada atrás por los marines del caos en su huida (demonios) contra los caballeros grises (que desde que salió su códex el bueno de Sagraldar todavía no lo ha usado para partirme la cara)

La partida, si no se tuerce nada, se jugará mañana día 6. Veremos que tal y lo mismo hago una mini retransmisión por twitter para aprovechar el recién estrenado router wifi de Sagraldar 😛

Campaña de Rhelus: Emboscada (Imperio 04)

El príncipe demonio Szerelem dio una última batida de alas mientras posaba su hinchado cuerpo en el suelo. A su lado caía la vendetta imperial a la que le acababa de arrancar una de sus alas. Su cuerpo lleno de pústulas y úlceras ya estaba terminando de sanar las heridas que los cañones láser del escuadrón imperial le habían causado.

El puñetero escuadrón había causado muchísimo daño destruyendo un pedrator y dañando el sarcófago de uno de los dreadnoughts, sin embargo, viendo el panorama de cuerpos de marines por los suelos probablemente pronto podría haber un nuevo ocupante para ese dreadnoughts.

Szerelem se giró hacia el titán Warhound que había llegado solo unos minutos antes, aplastar esa máquina prometía ser un combate interesante pues semejante abominación de metal había sido capaz de aplastar a la triada de Sargan, los arrasadores que acompañaban a los renegados Fuego de la transformación desde poco después de la rebelión en Australon.

El príncipe demonio de Nurgle se elevó en el aire para ir al encuentro del titán cuando vio como los marines que quedaban en pie, dos siendo miembros de sus propios portadores de plaga y una escuadra entera de los renegados de Tzeentch, destrozaban a base de fuego de fusión a la enorme máquina. La explosión hizo caer al suelo a los marines y estuvo a punto de volcar a los Rhinos que seguían en pie. Szerelem tuvo algunos problemas para mantener el vuelo pero aterrizó sin mayor problema al lado de los exterminadores caídos bajo el fuego concentrado de los Leman Russ.

Szerelem admiraba la temeridad de Odsou, el magister de los miembros del capítulo Fuego de la Transformación presentes en el planeta. La emboscada con el Land Raider y los Rhinos había sido perfecta y les había permitido dañar a varios tanques enemigos antes de que causaran estragos sobre las filas del caos. Eso les permitió barrer a su enemigo con cierta facilidad antes de que llegara el titán y las aeronaves de apoyo imperial que sin duda eran los que más daño habían causado. Si desde el principio hubieran estado en la batalla el príncipe no tenía la menor duda de que la balanza podría haberse inclinado fácilmente sobre el bando imperial.

Cuando se fijó en los restos de los exterminadores pudo ver como Odsou aún estaba vivo aunque había perdido un brazo… Seguro que el Primus podría hacer que alguna bendición de Tzeentch lo reemplazara.

Los Legatus que formaban parte de la escolta de Odsou no habían tenido tanta suerte aunque uno aún vivía a duras penas, sin dudas Odsou estaría de acuerdo con él en mandar a semejante guerrero a sustituir al difunto marine del dreadnougth conocido simplemente como el Trastornado.

Los motoristas del Legatus Ondrus habían sido derribados de sus motos que estaban más o menos intactas así que se le ocurrió una idea.

– ¡Sifilus! – gritó al oficial de los guardianes de la muerte que era su asistente – Coge a los supervivientes de tus hombres y requisad esas motos. Quiero que os unáis a apoyar a nuestro hechicero en el asalto a las posiciones Tau, creo que les vendrá bien vuestro apoyo.

– Si, señor – dijo Sifilus – ¡Será divertido cargar al combate con esas motocicletas!

Sifilus y sus marines de plaga se dirigieron a poner a punto sus motos.

– Tú – le dijo a uno de los marines supervivientes del grupo de Odsou – Ayuda a tu magister que no se nos vaya a desangrar.

El marine corrió hacia Odsou dando un rodeo para no acercarse al abotargado cuerpo del príncipe demoníaco, eso hizo sonreír al demonio pues le encantaba el temor de los otros a infectarse.

Andio y sus marines conocidos como pústulas del pecado supervivientes se acercaron a su príncipe. Algunos estaban destrozados por el fuego de los tanques y el titán pero sus cuerpos ya estaban empezando a sanarse.

De pronto se escuchó un enorme estruendo proveniente de la chatarra que era ahora el titán. Todos los supervivientes del caos apuntaron sus bolters y rifles de fusión hacia las ruinas y vieron sorprendidos como la chatarra comenzaba a coger la forma de tres figuras que les eran tremendamente familiares. En apenas unos minutos Rubin, Tanus y Sanoe, la terrible triada de Sargan estaba de nuevo entre ellos.

Szerelem soltó una enorme carcajada y se acercó a la triada.

– Me alegra veros de vuelta – dijo – Os necesitaremos para poner en marcha de nuevo a todos nuestros tanques, meter a un legatus en el Trastornado y sobre todo para asediar la maldita ciudad.

Los tres hermanos asintieron pero como siembre solo Rubin habló.

– Así se hará, príncipe Szerelem

El príncipe y sus hombres caminaron hacia la cima de la colina por detrás del titán caído. Podían visualizar la ciudad que era necesario tomar para poder vencer en ese maldito planeta.

La victoria se había puesto cuesta arriba por el fracaso del ritual de los Portadores de la Palabra ya que el hechicero de Tzeentch que el Primus había enviado no había podido infiltrarse en la ciudad… pero no importaba Szerelem no falló nunca a su Primarca durante la herejía y no lo haría ahora.

Cuando las Sombras Atacan (Campaña de Rhelus Tau 04)

Relato escrito por Sagraldar para crónicas de Vedasto como parte de la campaña de Rhelus

Aún a plena luz del día era difícil verlos, apostados tras aquellos grandes contenedores de metal oxidado. Ningún shas’vre (sargento) los había acompañado, demasiado valioso como parecer en aquel suicidio, pues esa misión lo era. Cinco sombras que se habían logrado infiltrar en aquel campamento, donde un poderoso Oráculo servía de apoyo estratégico al Fuego de la Transformación. Un hechicero menor, un psíquico renegado, pero que podía cambiar el devenir de la batalla con sus predicciones. Lo realmente extraño era que el Oráculo no los hubiera presentido ni vaticinado su llegada, pero los tau no entiendían de la Disformidad y los poderes que acarrea sobre los mortales como para saberlo o planteárselo.
Esta vez sí traían el equipo adecuado, y la senda elegida había sido Kauyon (Cazador Paciente), así que esperaban pacientemente cerca del campamento a que sus enemigos cometieran el más mínimo error para abalanzarse sobre ellos. Dada su inferioridad numérica, la elección parecía la acertada. Un ataque suicida contra el núcleo de sus enemigos habría sido la muerte de fallar el único intento de que disponían. De pronto se escucharon pasos metálicos provenientes de las cercanías de una trinchera del campamento. Un grupo de marines del caos se aproximaba, quizá una escuadra de vigilancia rutinaria. El grupo preparó sus armas y encendió sus retrorreactores. Para cuando el enemigo los escuchó caer del cielo ya estaban en el suelo, presa de las andanadas de los cañones de inducción y del bláster de fusión, para volver a desaparecer como hubieron aparecido. El eco sordo del combate resonó en la zona un rato, antes de apagarse con un murmullo de muerte. Pasó el tiempo sin noticias, y ni una sola figura volvía a aparecer del campamento del Caos.

Esta vez, con algo más de sigilo del que suelen llevar, varios marines espaciales volvieron por donde sus compañeros habían muerto. Que gran fallo, no habían ocultado los cuerpos. La patrulla se detuvo e inspeccionó los cadáveres de sus compañeros. Rápidamente se pusieron en guardia y alzaron sus bólter, pero no dieron la voz de alarma. De nuevo los tau accionaron los retrorreactores de las armaduras sombra y cayeron por sorpresa sobre sus enemigos. Ahora sí, la escuadra de marines alertó al resto según les caía toda una lluvia de fuego de plasma y fusión, pero sólo murió un enemigo. La voz de alarma podría ser su perdición, habían sido lentos. Los marines respondieron con fuego de bólter, avanzando a toda velocidad contra los infiltradores, que se ponían a cubierto como podían bajo la intensa lluvia de proyectiles. Dos tau, incluyendo el que lideraba, cayeron en la huida mientras el resto lograba refugiarse tras el gran contenedor de metal. Los marines del caos avanzaban en su busca, ya no tenían alternativa. Los infiltradores volvieron a salir al encuentro de sus enemigos y dispararon todo su arsenal contra ellos. Otro marine cayó, pero el tercero se afanaba en acabar con los atacantes, no retrocedió, así que los tau volvieron a retirarse tras el parapeto que era el contenedor de metal. Mientras, más marines habían estado llegando al lugar, incluido el Oráculo con su escolta.
El último marine de la primera oleada cayó sin vida bajo el plasma tau y éstos, conscientes de que todo estaba perdido, salieron al encuentro de los nuevos defensores. Descargaron toda su furia contra ellos, matando a sendos de sus atacantes y volviendo a refugiarse tras el contenedor. Miríadas de proyectiles de bólter rebotaron contra sus armaduras y el metal oxidado del contenedor, pero era cuestión de tiempo que acabasen con ellos, así que siguieron saliendo una y otra vez para matar más marines lo suficientemente insensatos como para abandonar la cobertura. Pero la suerte no favorecía a los tau. Demasiados eran los enemigos y muy pocos ellos. Los bólter consiguieron derribar dos más de los intrépidos infiltradores, todo estaba perdido. El último del grupo se lanzó con el retrorreactor hacia adelante, disparando sobre el Oráculo a plena potencia de fuego con su cañón de inducción, y sobrecargando los sistemas de su armadura mimética. Logró derribar a un escolta que se interpuso entre el fuego del tau y su protegido, pero cayó presa de los disparos del enemigo. Habían fracasado, habían muerto, y el Oráculo mantenía su sonrisa demente mirando al vacío inescrutable de su locura. Incierto era el futuro Tau en Rhelus a partir de ahora.

Campaña de Rhelus Tau 03. El asedio del espaciopuerto 2: después de la batalla

Apenas subieron al chimera y comenzaron a transmitirse las instrucciones comenzó el ataque. Daniel y su escuadra no habían podido alejarse mucho de la torre de control cuando un terrible impacto de las armas Tau destrozó su transporte.

Daniel cogió el comunicador viendo que los Tau se dirigían hacia él y emitió en abierto.

– ¡A todas las unidades! – gritó – Atacan mi posición, dudo que podamos frenarles, las órdenes son resistir hasta el final, mantened los edificios bajo control.

La primera oleada de disparos de las terribles armaduras Tau impactaron y destruyeron los restos del chimera sin causarle daños a su escuadra pero sabía que eso no duraría mucho.


– ¡Causad tanto daño a esos Tau que si logran la victoria sea paupérrima! – continuó – ¡Recordad que el Emperador protege y ellos son solo escoria xeno!

La presión de los Tau sobre su posición era asfixiante y tras dos oleadas más de disparos todos sus hombres estaban en el suelo. El propio Daniel estaba gravemente herido y apenas puedo alejarse del fuego enemigo arrastrando el cuerpo herido de Josef.

Los Tau dispararon infructuosamente sobre las posiciones imperiales y sobre la gran amenaza que eran los tanques. Poco a poco fueron cercando las fuerzas imperiales aunque a un precio bastante elevado.

La derrota imperial parecía certera pero entonces llegaron los refuerzos que Daniel había conseguido. Un Banewolf, un demolisher, un sentinel acorazado y una escuadra de tropas de asalto mecanizado. Esto dio nuevos ánimos a las fuerzas imperiales que lograron recobrarse.

La torre de control fue completamente despejada gracias a la combinación de disparos de los guardias que había dentro de la torre y de un leman russ punisher que agotó completamente su munición para lograr acabar con los pirañas Tau y las armaduras sombra.

El generador de escudo fue completamente destruido por los Tau que lograron el control global de esa zona a pesar de que tenían cerca de ellos a varios leman russ y un banewolf.

La pista de aterrizaje fue salvada gracias a las tropas de asalto y su chimera que despejaron la zona de armaduras crisis y al sentinel que logró acabar con la solitaria armadura sombra que podía haber dado luz verde al aterrizaje de refuerzos Tau.

Daniel y Josef fueron rescatados por la unidad médica tras la batalla. El teniente Rodrick que había cogido el mando en cuanto llegó se acercó a ellos.

– Comandante me alegra ver que ha sobrevivido a pesar del fuerte ataque sobre su posición -dijo – El espaciopuerto está bajo control. Los marines espaciales informan de que cuando destruyan los restos de la flota Tau van a reforzar todos nuestros frentes para destruir al caos y a los restos Tau

– Excelente teniente – dijo Daniel un poco atontado por los calmantes – Nosotros tenemos que hacer otra cosa.

– ¿El qué, señor? – preguntó el teniente.

– Rescatar a la única persona que sabía desde el principio lo que debía hacerse – respondió el comandante poniéndose pesadamente en pie – Reúne a tus tropas de asalto, vamos a entrar en esa cárcel y sacar al Inquisidor Herik Helmister.

¿Qué es la Campaña de Rhelus?

Me doy cuenta que hemos empezado a poner relatos de la campaña de Rhelus (e incluso el mapa) y que no hemos dicho que es dicha campaña. Eso es un error que voy a corregir ahora mismo.

Rhelus es un mundo colmena que el Imperio mantenía cerca de la antigua franja Tau en el sector Vedasto, desde el que se lanzó la ofensiva que permitió la ocupación imperial de varios de sus mundos, formando una línea de defensa y suministros contra ellos.

Ahora el Caos ha entrado en Vedasto, concretamente el capítulo de brujos y regenados conocido como “Fuego de la Transformación”, y el planeta se halla bajo mínimos.

Gran parte de los regimientos de la Guardia Imperial han partido para paliar las guerras que asolan el Sector, poniendo fácil a los invasores capturar una plaza vital que debilitaría el control de la zona de ambos imperios, Tau y humano.

La campaña ocurre en 997.M41

Por parte del Bando Imperial participan:

– Guardia Imperial: XIII Regimiento de Rhelus “El Férreo” y la unidad mecanizada “Desolación de Rhelus” dirigidos por el gobernador militar Erman Urton.

– Marines Espaciales: V Compañía de “La Hermandad” dirigidos por el bibliotecario Lexcoriax

– Inquisición: inquisidor del Ordo Xenos Herik Helmister que tiene a su servicio varias escuadras de tropas de asalto de la Inquisición apostadas en el planeta.

Por parte del Bando Caótico participan: Marines Espaciales del Caos:

– Tercera compañía del capítulo renegado “Fuego de la Transformación” dirigidos por el bibliotecario-hechicero Voluptus y el capitán Odsou

– Demonios del Caos: Gracias al poder de Voluptus y sus hechiceros apoyados por la adoración de la Logia de traidores la presencia demoníaca en el planeta empieza a ser palpable. En la primera batalla apareció un poderoso demonio del caos, ahora por las calles de las ciudades se escuchan voces y susurros. Es obvio que el asalto demoníaco es inevitable en algún momento próximo de la campaña

– Perdidos y Condenados: Culto del caos creado por los paladines de la legión de los portadores de la palabra Deeri, Antu y Surm (los tres maestres del culto) y recientemente se les unió el apóstol oscuro Ustama. El culto es conocido como Hijos de la esperanza

Por parte del bando xeno participan:

– Imperio Tau

Cuando la campaña haya finalizado colgaremos un documento donde describiremos con todo lujo de detalles el mapa, las ramas de la campaña (pues es una campaña en árbol) y las guías para jugarla con los ejércitos originales o con los ejércitos que prefieran los jugadores.

Toda la información de la campaña en mi otro blog: Crónicas de Vedasto

Campaña de Rhelus Tau 04: Cuando las Sombras Atacan

Cuando el último de los acólitos murió, Voluptus lo supo. Había confiado en los Hijos de la Esperanza para que infiltraran a uno de sus hermanos hechicero en la ciudad y completase el ritual de invocación que les pondría la ciudad en bandeja pero los sectarios habían llevado al hechicero a un callejón sin salida y los arbites le destrozaron. Eso había sido un contratiempo pero aún así el Apóstol de los Portadores de la Palabra que dirigía la secta había insistido en que podrían completar el ritual sin un hechicero de Tzeentch y él aceptó pues no tenían forma de entrar sin empezar un asedio.

Nunca se lo perdonaría, el ritual había fallado y eso dificultaba su victoria. Aunque él podía traer a demonios menores al plano material necesitaba ese ritual para haber traído a los demonios más poderosos de la hueste de su maestro: horrores, aulladores, incineradores y quizás al propio Señor de la transformación Axtian.
Ya daba igual lamentarse había consultado a su oráculo y tenía que dividir a sus escasas fuerzas para vencer.

El oráculo gimoteaba como un perro apaleado mientras él se giraba hacia Odsou.

– Debemos darnos prisa en tomar la ciudad – dijo el hechicero – pues los marines espaciales o la flota Tau pronto podrán lanzar sus refuerzos sobre nosotros.

– ¿Pues a que esperamos? – dijo Odsou impaciente – Tengo a todas nuestras tropas listas para aplastar esa colmena.

– Hay un problema – respondió Voluptus tranquilo – Los Tau apenas lograron dañar a las fuerzas imperiales del espaciopuerto y ha salido su ejército mecanizado a reforzar la ciudad. Es necesario que los destruyas antes de que puedan llegar hasta nosotros.

– Entiendo – dijo Odsou – ¿Y tengo alguna posibilidad en esta misión o simplemente me mandas para no compartir conmigo el mérito de la victoria?

– Estoy por encima de esas cosas, Magister Odsou – dijo el hechicero con sus ojos ardiendo de ira – Te acompañará el príncipe Szerelem y sus tropas de la Guardia de la muerte…. También puedes llevarte a tus guardias personales

– Eso me tranquiliza, Primus – dijo Odsou con sarcasmo – Iré a preparar mis fuerzas y aplastaré esa amenaza por ti.


**

El Consor Mefius, paladín hechicero de Tzeentch, observaba con curiosidad al humano que su maestro el Primus Voluptus había elegido como mascota. El psíquico autorizado se había presentado ante el ejército poco después de la victoria inicial en las llanuras de Praxis y se había reunido en privado con el propio Voluptus y el Margister Odsou.

Era un psíquico desertor de la guardia imperial que decía llevar soñando con los Adeptus Astartes de púrpura armadura desde hacía semanas. Era un hombre joven aunque sus múltiples cicatrices rituales del proceso de autorización le habían dejado marcas y completamente calvo y parecía más mayor. La fragilidad de los humanos siempre le había dado asco a Mefius que ya apenas recordaba su propia fragilidad que perdió hace más de 60 años cuando fue reclutado.

El Primus había dejado atrás al psíquico y a los marines más heridos, como el propio Mefius, para que terminaran de recuperarse y se reunieran con las fuerzas del Magister que les dirigiría para el asalto final. Deseaba con fuerzas estar en el asalto final y ganarse de nuevo la confianza de su maestro.

– ¡Ya vienen! – el grito del oráculo le sacó de sus pensamientos.

¿Quiénes vienen? – le preguntó Mefius.

– Las sombras – respondió – Vienen a matarme porque saben que yo soy una de vuestras armas.

Después de eso el oráculo cerró los ojos y se desplomó, inconsciente. Mefius resopló y ordenó a todos los marines que podían tenerse en pie que se equipasen y se uniesen a las dos patrullas que ya tenía en la zona dando la alarma ante cualquier mínima señal de peligro.

**

Mefius suspiró aliviado cuando el último de los Tau cayó bajo un disparo certero de su bolter.

– Malditos xenos – murmuró para si mismo – Sus sistemas de camuflaje me han costado varios hombres… de no ser por el aviso del oráculo nos podrían haber matado sin mucho problema.

– No hay de que – dijo el oráculo, que ahora parecía más sereno y tranquilo – Consor Mefius, espero que ahora confíes en mi como lo hace el Primus Voluptus.

Mefius asintió.

– Supongo que si, que ahora puedo fiarme algo más de ti, oráculo.

– Pues entonces, ordenarás a tus hombres que se muevan hacia la ciudad – dijo el oráculo – Nuestro maestro nos necesitará cuando los Adeptus Astartes caigan sobre nosotros.

– ¿¡Astartes!? – se sorprendió Mefius – ¿Quiere eso decir que han acabado con los Tau en órbita?

– Si – respondió el oráculo – Y ya se dirigen hacia la ciudad cuyo escudo y primera muralla el Primus acaba de atravesar.

Mefius se puso su casco y dio las órdenes para que todos se movilizaran.


Relato basado en la Campaña de Rhelus del Sector Vedasto. Originalmente publicado en las Crónicas del Sector Vedasto