Un día en las carreras

Un relato de Punkapocalyptic ambientado en las carreras de Cartmageddon que se celebran en Merkadome. El trasfondo de Merkadome lo creamos entre todos los mecenas del Patreon de Punka.

Noah se levantó temprano como todos los días de laburo, en su caso era un trabajo bastante afortunado ya que era uno de los 5 shoppers patrocinados por Jacob, el masca de Peetment. Cierto es que apenas cobraba por ello, pero tenía pensión completa en los locales del departamento y una pequeña habitación en la planta de arriba de la escudería.  

«Amor Mutardo, menudo nombre de mierda le puso Jacob» pensó mientras se echaba al suelo y hacía rápidamente una veintena de abdominales. 

Se levantó e hizo unas cuantas poses de culturista en el espejo roñoso y al que le faltaban trozos de su habitación. «Un espejo mediocre para un asentamiento en decadencia».  

Y es que Noah no llevaba muy bien los malos tiempos que estaba atravesando en Merkadome desde hacía varios meses. Y por si fuera poco la Ley seca impuesta por el Cherife, no había solucionado nada pues solo había conseguido que la gente mirase mal a quienes, como él, no consumían alcohol.  

Estaban también los malditos gases de Meadero, los negacionistas de la radiación que insistían en que todo era un plan del Cherife y los mascas complicado con la falta de suministros por los camioneros borrachos que encima iban armados con picos pidiendo no sabía qué mierdas.  

Aun así, a pesar de sus negativos pensamientos, observar su cuerpo musculoso le llenaba de satisfacción. Se aseguraba de estar siempre en forma porque tenía otras taras que superar tan graves como la jeta tan fea que gastaba.  

—En fin, Noah, deja de mirar lo bueno que estás y baja a desayunar —se dijo mientras se daba unas palmadas en la cara con ambas manos.  

Bajó a la planta inferior, dividida en dos partes por una falsa pared hecha con palés. La más grande era donde tenían su equipamiento de carreras y una más pequeña con unos sofás andrajosos que habían “rescatado” de uno de los locales abandonados de un departamento vecino.  

Matthew estaba tirado en uno de los sofás en bolas, rascándose distraídamente los huevos. Había una botella de milkawhisky tirada en el suelo, cerca de su ropa. «Otra vez esa bebida alucinógena de mierda». Tenía la cabeza como una bola de billar rapada a navaja y una barriga cervecera que dudaba que le dejara verse el rabo cuando estaba de pie. No era precisamente un espectáculo agradable de ver.  

—Anda Matt, vístete antes de que llegue Camila —le dijo Noah tirándole los pantalones— que sabes que se quejará a Jacob y no tengo ganas de otra bronca a toda la escudería por tu culpa.  

Matthew resopló, pero no dijo nada y comenzó a vestirse lentamente, agachándose y enseñándole todo el ojete a Noah, que no pudo evitar fijarse en la cola terminada en una afilada hoja que salía de la parte baja de la espalda del otro shopper.  

Apartó la mirada, agradecido de no haber desayunado aún, y salió a la calle con intención de que le diera un poco el aire, que al menos allí, al estar en la esquina del departamento más alejada de Meadero, el aire estaba menos sucio.  

Se apoyó en el quicio de la puerta y miró calle arriba, pensando en si Ethan se habría levantado ya para ir a por los desayunos de todos. Debería haberlo comprobado antes de bajar, pero estaba adormilado tras acompañar la tarde y parte de la noche anterior a Alexander en búsqueda de botellones ilegales… por suerte solo habían tenido un encontronazo con uno que Ava y su gata ya habían dispersado.  

Mientras comenzaba a pensar en que estrategia seguir en las inminentes carreras de la temporada 22 de Cartmageddon, vio aparecer a Camila y Ethan por la esquina. «Espero que sea casualidad que se han encontrado y no que Camila se la esté pegando a Jacob con Ojoscuro» 

No podían ser más distintos los dos shoppers compañeros de escudería: ella era una mujer que debía rozar los 40 y había sentado cabeza con Jacob, él un chaval de poco más de 20 que estaba todo el día de fiesta con Matthew. Camila era guapa, alta, pelirroja y de ojos verdes, en cambio Ethan era bajito, rechoncho y, a pesar de su juventud, ya tenía la mitad de su cabeza calva.  

—Me alegra que te hayas acordado de cumplir con tu turno de los desayunos. Me temí lo peor al ver a Matt resacoso en el sofá —le dijo a Ethan cuando estuvo a su lado ayudándole, cogiendo una de las bolsas que traía —Buenos días capitana, espero que estés descansada para planificar nuestra estrategia para esta temporada.  

Ethan solo se encogió de hombros y añadió.  

—Ayer no tuve ganas de irme con él. Ya sabes que el día previo a la carrera lo respeto siempre.  

—Buenos días, Noah —le dijo Camila dejando que entraran los dos antes que ella— No he pensado demasiado en la planificación porque ya me imagino que, como todos los meses, lo habrás hecho tú por tu cuenta.  

Noah lanzó un suspiro casi inaudible, no quería enfadar a su capitana, pero le exasperaba que ella fuera quien ocupaba ese puesto y no él que había sido campeón una vez y subcampeón en otras dos ocasiones. Él era quien más pódiums había tenido en toda la historia de Cartmageddon y Camila no había ganado nunca, es más no había llegado ni a una final… pero claro, ella tuvo la idea de competir en las carreras como un equipo y era su maromo quien ponía las balas.  

—Si quieres cuando desayunemos podemos planificar juntos la estrategia —le dijo Noah en tono conciliador en contra de sus pensamientos.  

Camila asintió, le sonrió y se sentó junto a él en uno de los sofás.  

—Me parece bien.  

Matthew estaba ya vestido, devorando de pie la ración que le había dado Ethan. En el rato que había estado fuera había bajado ya el quinto miembro de la escudería, Sebas, que comía tranquilamente en el otro sofá junto a Ethan.  

Sebas era un chaval de 15 o 16 años, larguirucho, de pelo negro y lleno de greñas. Antes mendigaba por el departamento y le cayó en gracia a Ava, quien lo sugirió como quinto miembro de la escudería. Lo cierto es que no era mal corredor, pero tampoco había logrado ninguna victoria… si lo pensaba bien, el único que alguna vez se había colado en las finales sin ganar era Ethan, llegando a disputarle una final al propio Noah.  

Tras el desayuno se levantaron, se fueron al taller a preparar la estrategia y poner a punto los carros para la competición.  

***** 

Noah «Bateador» dibujado por Alberto Cimadevilla

Noah estaba tranquilo. Por primera vez en varias temporadas tenía un buen presentimiento. Camila se había clasificado para las semifinales en la reñida tercera carrera de ese día.  

Ahora competía Matthew en la octava carrera del día y no le iba nada bien. Había arrancado fatal y casi se había caído en dos curvas del circuito… aunque no había bebido nada desde el día anterior seguía estando resentido del abuso del maldito brebaje que preparaban en el Barrio Rojo.  

Y finalmente Matthew logró llegar a la meta, pero sin hacer honor a su apodo de Cola Rápida, pues había quedado último.  

Estaba dispuesto a darle ánimos a Matthew a pesar de que había perdido por su propia culpa, pero este no se dirigió a donde estaban reunidos ellos, si no que se marchó directamente por una de las salidas, dejando el carro tirado en medio de la meta.  

Noah se fue corriendo a recoger el carro, porque si no algún caradura se lo intentaría llevar y no quería perder uno de los buenos carros tuneados que tenían.  

Lo recogió justo a tiempo y comenzó a volver dando un rodeo, pues no podía atravesar la pista ya que la novena carrera había empezado.  

Cuando llegó, mientras Ethan y Sebas estaban hablando animadamente entre ellos y Camila andaba ajustando una de las placas de su carro, pudo ver como un mocoso salía corriendo de al lado de su carro.  

Cuando llegó con ellos le echó un vistazo al carro y no parecía que le hubiera hecho nada ese niño.  

—A ver si estamos más atentos —les dijo— que había un niño hurgando en mi carro.  

—Perdona Noah —dijo Ethan —, Sebas me estaba dando algunos consejos para mi carrera.  

Noah asintió y se unió a ellos.  

—Venga compartamos esos consejos, que me toca competir en breve.  

***** 

Noah iba a toda velocidad el primero en su carrera, la decimocuarta del día. Estaba claro que iba a ganar esa carrera pues solo quedaba una curva más y la recta final. Prosciutto era el que estaba más cerca de él, según pudo ver con el espejito que tenía enganchado a un lado del carro, mas no lograba recortarle terreno.  

Tomó la curva. De pronto se escuchó un tremendo crujido y Noah vio como volaba lejos de su carro, que derrapaba volcado fuera de la pista.  

Prosciutto le adelantó sonriéndole y poco después Ton Tocho, Marianow y Johnny Crash.  

Noah golpeó furioso el suelo. «Encontraré a ese mocoso y averiguaré cual de estos hijos de mala madre ha pagado balas por este sabotaje» 

***** 

Sebas compitió en la carrera 23 y Ethan en la 28. No tuvieron ninguna posibilidad, aunque en su caso fue por el buen hacer de sus rivales, no debido a problemas de cansancio o con el carro. Cierto que en Sebas no confiaba mucho, pero la eliminación en tan mala posición de Ethan sí que le sorprendió un poco.  

Por suerte, las semifinales para Camila fueron bien y logró vencer ajustadamente a Lilu Multipase. No solo era una de las escasas veces que Camila había llegado a unas semifinales, sino que había logrado llegar a la final.  

Ahora todo se decidiría entre ella, Miki ‘Iceman’ Traggönen, Valquirio y Nadal Yguardarlaropa.  

—Me siento pletórica hoy — dijo sonriendo mientras Noah la acompañaba a la línea de salida—. Ya verás como tras varias temporadas hoy volvemos a ganar.  

—Tienes toda mi confianza —mintió Noah dándole una palmadita en el hombro y volviendo junto a Ethan para ver la carrera desde la zona del público. Sebas se había marchado, llevándose los carritos de los demás porque tenía unos recados que hacer para Elijah, el hermano rarito de Ava.  

La carrera final dio comienzo, como ocurría siempre en la final, la carrera era muy ajustada y solo cuando cruzaban la meta se sabía quién era el ganador. Y, para sorpresa de Noah, en aquella ocasión fue Camila la que se llevó la victoria.  

Camila se puso a saltar de alegría y mandó besos hacia la zona de las gradas reservada para los mascas, desde donde Jacob no se perdía nunca una carrera.  

***** 

Una hora más tarde los 5 miembros de la escudería estaban sentados en una mesa del Mutard’s Pool junto al masca Jacob.  

El Mutard’s Pool era un local del departamento Peetment que Jacob había ordenado que fuera exclusivo para los mutardos.  

El local tenía una mesa de juego ese de meter bolas en bujeros así como una barra, un pequeño escenario y algunas mesas en la zona cercana al mismo, en el resto del local la gente permanecía de pie bailando o bebiendo. El local tenía conciertos cuando algún grupo de músicos aparecía por Merkadome. Cuando no se daba el caso, la gente subía a hablar solos, hacer ruido tocando cualquier cosa a la que llamaban instrumento o berrear pensando que cantan bien.  

A esa hora normalmente el local estaría lleno, pero hoy Jacob había retrasado la apertura unas horas para que pudieran hacer una pequeña celebración antes de que llegasen empleados y clientes.  

Estaban disfrutando con la cerveza que Jacob había reservado antes de que la misma hubiera comenzado a escasear en el asentamiento.  

—Habéis quedado todos últimos en la carrera —dijo Jacob desde la barra con buen humor y sin resentimiento en sus palabras— menos mal que mi pelirroja se ha echado el peso de la escudería a los hombros.  

—No lo hubiera logrado sin el apoyo de mis compañeros —dijo ella— entrenamos muy duro y planificamos nuestras estrategias en carrera para superar a nuestros rivales.  

Volvieron a brindar y tomar un trago, esta vez ya con Jacob sentados con ellos en la mesa que se había acercado con varios platos de comida. Solo Noah no se unió al brindis.  

—Alguien pagó a un niño para que sabotease mi carro —se le escapó.  

Quería haber dejado el tema para el siguiente día de trabajo, pero no pudo evitar soltarlo, se sentía frustrado.  

—¿No existe la posibilidad de que hayas descuidado el mantenimiento? —preguntó Jacob.  

—¡Nunca! —exclamó con más fuerza de la que le hubiera gustado—, el día antes de la carrera todos revisamos los carros de los demás.  

—Es cierto, gordi —le dijo Camila acariciándole la espalda a Jacob— te aseguro que todos los carros estaban en perfecto estado antes de correr.  

—Además, Noah vio a un niño alejándose de su carro —añadió Ethan.  

—Bien, dale una descripción a Elijah y que salga con Ava a dar una vuelta por los departamentos en que se mueven los shoppers contra los que competiste —dijo Jacob—, si el mocoso está cerca de ellos daremos con él y averiguaremos quien saboteó tu carro.  

Dio un largo sorbo a la cerveza y soltó un fuerte eructo.  

—Pero eso ya que espere a mañana —dijo levantándose— hoy toca celebrar, ¿quién quiere más cerveza? 

Todos, incluso Noah, gritaron alegres pidiendo otra. 

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